Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Tinelli desembarca en San Lorenzo

Lo adelantó parabuenosaires.com: los hinchas del ciclón quieren en el sillón de presidente a un hincha con poder, millonario y famoso Marcelo Tinelli reúne todas las condiciones para serlo, y de hecho su desembarco en el club de los cuervos ya estaría resuelto. San Lorenzo se salvó del descenso, pero no zafó de su caótica situación política, económica e institucional. La debilidad de Carlos Abdo, próximo a partir; la división de...

Lo adelantó parabuenosaires.com: los hinchas del ciclón quieren en el sillón de presidente a un hincha con poder, millonario y famoso Marcelo Tinelli reúne todas las condiciones para serlo, y de hecho su desembarco en el club de los cuervos ya estaría resuelto.

San Lorenzo se salvó del descenso, pero no zafó de su caótica situación política, económica e institucional. La debilidad de Carlos Abdo, próximo a partir; la división de la comisión directiva, a poco de desintegrarse; el éxodo del plantel (se fueron varios; los últimos, Gigliotti y Salgueiro, a un paso); el poder limitado de Ricardo Caruso Lombardi y la desesperante situación económica invitaron definitivamente al empresario Marcelo Tinelli a ponerse la camiseta del Ciclón. Desde un lugar influyente, lo que provoca un mar de cortocircuitos. Deudas que se pagarían, jugadores que llegarían, un nuevo DT que asomaría, una crisis de gobernabilidad que se generaría. Cómo, cuándo. De qué manera. Por qué Tinelli puede salvar (o hundir) a San Lorenzo. Cinco puntos para explicar el rompecabezas de un club grande que dispara algunas hipótesis de salida.

El presidente Abdo volvió de Miami, en donde pasó unos días de vacaciones y charló con Marcelo Tinelli. El dirigente no tiene poder, ni dinero (ya destinó 30 millones de pesos) y entiende la llegada del empresario como un mal inevitable. El conductor de TV quiere hacerse cargo del club (en el aspecto futbolero, en el marketing y en la economía), pagar los 26 millones de pesos de inhibiciones, incorporar a cinco jugadores (¿Cavenaghi, Angeleri, Gonzalo Rodríguez, Luna, Jara?), acercar sponsors y realizar cambios de nombre en la indumentaria, como lo es Nike. Un verdadero golpe de timón. Hasta sugiere un futuro sin Caruso (a quien quiso para salvar al Ciclón del vacío, pero que luego de la confusa situación con un premio ya no lo quiere), sobre todo por la negativa del polémico entrenador de incorporar figuras, que luego tendrían un lógico poder de reventa; ya con la certeza de tentar a Pipo Gorosito, ya que el Cholo Simeone (su debilidad) y Miguel Russo (en Rosario Central), están trabajando.

El presidente lo escucha y se muerde los labios. Piensa en su salida, porque más allá de sus intentos fallidos de renuncia, entiende que sería una figura decorativa en el nuevo escenario, sin ningún tipo de poder real. Si se va ahora, hay que esperar tres meses y la Asamblea de socios llamaría a elecciones. Y en el medio hay que pagar cuentas y crear el nuevo plantel, otra vez con un bajísimo promedio. Por eso, la alternativa ideal es acordar una convivencia pacífica hasta fines de diciembre, cuando se haría un llamado a elecciones un año anticipadas. Tinelli irá como presidente o vicepresidente. Se está rodeado de jóvenes empresarios, como Juan Miró, un hombre de Abdo hasta hoy. Colaborarían otros dirigentes, como Marcelo Moretti, de San Lorenzo para Todos. El grupo del vicepresidente Jorge Aldrey (como el tesorero Gabriel Molina), incómodo, piensa en alejarse. Sería un golpazo: una situación es el trabajo de una comisión directiva dividida y otro asunto es una comisión directiva al borde de la acefalía.

Abdo piensa en irse: sería, finalmente, en diciembre. Sufre el desgaste y lo sorprenden algunos problemas de salud. Y Tinelli hace su juego: si no quieren el dinero, se va y espera a diciembre del año próximo, cuando se presentaría en tiempo y forma. Sin embargo, el caos ya está instalado, mucho antes de la llegada del empresario. Empezaron los cortocircuitos en un gobierno armado como una suerte de alianza para ganarle a Claudio Di Meglio, el candidato de Rafael Savino. Tinelli puede ser una solución a la coyuntura, pero no tiene hoy un ambicioso y abarcativo plan de gobierno integral para sacar del vacío al club. La ciudad deportiva está descuidada y para hoy está previsto un paro de los empleados del club, por el retraso del pago del salario de junio y el aguinaldo. Por eso, el plan diciembre toma fuerza. Y bajar el tono de confrontación general.

No es un plan de desestabilización el de Tinelli: los propios dirigentes, solos, llegaron a ese estado. Por eso, entre oficialistas (de una u otra vertiente) y opositores no ven como mala salida el llamado anticipado a elecciones. Ya se fueron varios y se siguen marchando: el subintendente Pablo Lapelosa y el intendente Sergio Costantino presentaron la renuncia. No hay una alternativa al empresario: el resto del arco opositor está dividido, ninguno supera el 15% de los votos. Lo que pretenden los directivos es que, si llega Tinelli, que se haga cargo de todo. Que no sólo sea un préstamo de millones.

Días atrás, Julio Grondona le dijo a Abdo: “No te preocupes por los estatutos. Si lo aceptás, inscribilo como adjunto a la presidencia”. Pero el problema no es su situación de hoy, sino todo lo que provoca. Caruso (insiste en incorporar a ocho jugadores casi, casi, desconocidos) sabe que Tinelli ya no lo quiere, el plantel lo acepta por su eventual ayuda económica, hay dirigentes que lo respaldan con reservas y otros, si llega, se van. Se trata, en definitiva, de qué manera convalidar al gran gestor. Porque no hay un plan B dirigencial ni de salvataje económico. Tinelli ya puso condiciones y el club tendrá un perfil empresario. Su arribo es inminente. Cueste lo que cueste. Y caiga quien caiga. (Cancha Llena)

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