Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Terror en una escalera mecánica de Devoto Shopping

Por la falta de los dientes que encastran en el final de la escalera, esta se comió y destrozó la zapatilla de una nena de seis años. (CABA) La escalera mecánica es la número cuatro del centro comercial que toma el apellido de Antonio Devoto, en el corazón de la villa homónima, uno de los barrios porteños más poblados y exclusivos. La escalera es la única disponible para quien baje...

Por la falta de los dientes que encastran en el final de la escalera, esta se comió y destrozó la zapatilla de una nena de seis años.

escalera mecanica

(CABA) La escalera mecánica es la número cuatro del centro comercial que toma el apellido de Antonio Devoto, en el corazón de la villa homónima, uno de los barrios porteños más poblados y exclusivos. La escalera es la única disponible para quien baje desde el rincón de juegos infantiles ubicado en el tercer y último nivel del shopping, donde también está el llamado patio de comidas.

A la escalera ascendió el sábado 5 cerca de las 14:30hs Paola Estomba, de cuya mano izquierda se tomaba su hija menor, de seis años, calzada con zuecos de plástico color rosa. Nada raro sucedió en los segundos que demora el descenso. Cuando ya estaban por pisar la plancha de acero inoxidable del segundo nivel, el pie izquierdo fue enganchado por las estrías del aparato que comenzó a cortar a “dientazos” la sandalia de la niña. Por fortuna, la mujer y un joven que venía detrás lograron hacer zafar a la pequeña y evitar que los escalones de hierro la hirieran. La escalera siguió funcionando y fue el empleado de un local que está frente a la salida de la escalera y que ya había presenciado otros hechos similares el que corrió hacia ella y accionó el botón rojo para frenarla de manera manual. Todo fue registrado por una cámara de seguridad que está ubicada arriba de ese local.

El trance no había terminado: “Los de Seguridad tardaron en venir. La única persona de la administración del shopping que apareció no quiso identificarse y cuando le exigí que lo hiciera, se dio media vuelta y se fue antes de amenazarme con echarme con la gente de seguridad“, relata Paola Estomba. Luego de dejar asentado el hecho en un libro de quejas, de escuchar la promesa de un llamado para reponer el calzado y también que ya habían ocurrido casos similares, madre e hija abandonaron el lugar, con angustia y un trauma incipiente en la niña que aún perdura (no quiere ni acercarse a una escalera mecánica).

A la plancha de la escalera en cuestión le faltan doce dientes que reciben y guían los escalones que bajan. Eso tal vez provoca que “coma” no sólo calzado sino botamangas de pantalones o polleras, como sucedió mientras se hacía la observación.

En el extremo de ascenso de cada escalera hay carteles que advierten sobre las sugerencias de uso, como el no hacerlo con cordones desatados; levantar el pie al bajar; no llevar carros para bebé; etcétera. Pero ninguno recomienda evitar determinado calzado. También están el comprobante de mantenimiento a cargo de la empresa Maldany S.R.L. (en esa oportunidad decía que el último había sido en marzo), porque las escaleras comparten con los ascensores el mismo rango de seguridad y es obligatoria su “conservación”. Un técnico de una empresa multinacional de primer nivel consultado por este diario explicó que las escaleras mecánicas están dotadas de sensores laterales que al detectar resistencia en los escalones se detienen. El experto aclaró que esos dispositivos pueden fallar de no tener un mantenimiento adecuado.
La Agencia Gubernamental de Control del gobierno porteño inspecciona las esclaeras en el caso de existir una denuncia, o al menos una vez por año, a través del sistema de Auditorías Integrales Programadas, que verifican de manera integral los grandes comercios en lo relativo a la seguridad e higiene. En lo que va de 2014 y del año pasado no hubo ninguna denuncia, según aseguraron fuentes del organismo que depende del gobierno porteño. Tampoco tienen actuaciones en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, Estomba intentó hacer la denuncia por la web y se encontró con que sólo se podían denunciar ascensores y escaleras del subte, pero no de un shopping porque “es un ámbito privado“. Lo mismo le contestaron operadores del 147. “A esta altura sólo quiero que me ofrezcan disculpas“, comentó Estomba. Una semana después, las mismas no habían llegado.

Este diario intentó conocer la posición de la administración del shopping de Devoto: un empleado insinuó sobre las intenciones reales de la denunciante, aseguró que no tuvieron hechos similares y prometió enviar un descargo por correo electrónico a este diario. Al cierre de esta edición no se había recibido nada.

Fuente consultada: Tiempo Argentino

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