Buenos Aires, 30/03/2017

Terapia con animales: cada vez se usan más perros y caballos

Son adiestrados para asistir y acompañar a personas con discapacidad, que tienen alguna enfermedad o que están privadas de su libertad

(CABA) Las intervenciones asistidas con animales (IACA) – aquellas que intencionalmente incluyen o incorporan animales como parte de un proceso terapéutico- son una tendencia que, en los últimos años, creció de forma notable, abarcando diversos ámbitos. Así lo explica Susana Underwood, veterinaria, responsable de la cátedra de IACA en la Facultad de Veterinaria.

Según la especialista, si bien el registro de los efectos benéficos que el trabajo con animales tiene para las personas se remonta a la antigüedad, en las últimas décadas se incrementó notablemente el uso de este tipo de intervenciones.

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“No existe una legislación nacional que las regule, estableciendo requisitos tanto para las personas que las llevan adelante como para los animales que se usan. Esto hace que, muchas veces, sean realizadas por gente sin formación, con los riesgos que esto conlleva”, advierte Underwood.

Con respecto al número de organizaciones e instituciones que ofrecen este tipo de actividades, sostiene que “se estima que existen más de 700 centros que se dedican a intervenciones con caballos en todo el país”.

Múltiples beneficios

Las IACA incluyen, entre otras áreas, las terapias (dirigidas por un profesional de la salud) y las actividades (interacciones recreativas, motivacionales o lúdicas). Underwood destaca que los animales que participan de estas prácticas (principalmente, caballos y perros) actúan siempre como “facilitadores”, pero “es importante subrayar que no curan”.

“No estoy de acuerdo con quienes dicen que el animal es un coterapeuta”, opina. Además, afirma que la base de estas intervenciones es el vínculo con los animales, por lo que no deben imponerse a personas que no están interesadas o no sienten empatía con aquéllos.

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Entre los beneficios, las prácticas con animales pueden generar interés por actividades grupales y oportunidades de intercambio, reducir la ansiedad o el estrés, y aumentar la motivación para realizar tareas cotidianas o cumplir tratamientos. Además, incentivan la estimulación multisensorial y cambian de lugar a quien tiene una discapacidad o enfermedad: ellos pasan del rol de ser cuidados (destinatario de varios tratamientos) al de cuidadores. NT

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