Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Teléfonos públicos en Buenos Aires, una especie en extinción

En desuso por la proliferación de los celulares, y objeto de vandalismo y publicidades ilegales, sólo quedan 2 mil teléfonos públicos en Capital Federal, y quitarán más.El gobierno porteño prevé dejar solo lo establecido por ley: un aparato cada 150 metros. (Ciudad de Buenos Aires) En otros tiempos resultaban imprescindibles. Eran la única manera de comunicarse estando en la vía pública. Pero la proliferación del uso del celular y la...

En desuso por la proliferación de los celulares, y objeto de vandalismo y publicidades ilegales, sólo quedan 2 mil teléfonos públicos en Capital Federal, y quitarán más.El gobierno porteño prevé dejar solo lo establecido por ley: un aparato cada 150 metros.

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(Ciudad de Buenos Aires) En otros tiempos resultaban imprescindibles. Eran la única manera de comunicarse estando en la vía pública. Pero la proliferación del uso del celular y la comodidad de los locutorios les fueron fue quitando espacio y hoy son sólo el soporte de la publicidad callejera, en muchos casos de oferta sexual, y el blanco fácil del vandalismo.

Los teléfonos públicos están en vías de extinción y la intención del gobierno porteño es acompañar su desaparición. Para eso prevén reducir la cantidad lo máximo posible y dejar sólo lo que que establece la ley: un aparato cada 150 metros.

Según un informe del diario Clarín, el operativo lo está encarando el Ministerio de Ambiente, a través de la Subsecretaría de Uso del Espacio Público. Comenzó hace tres meses y ya permitió sacar 145 cabinas. Además del microcentro, también se retiraron en avenidas comerciales como Corrientes, Santa Fe, o Avenida de Mayo, donde circulan muchas personas y, como no se usan, sólo son obstáculos en las veredas.

Para Diego Santilli, ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, el gran problema es que el desuso se suma al vandalismo.

“Los celulares y la proliferación de locutorios dejaron un poco de lado a las cabinas telefónicas, que son vandalizadas y utilizadas para la pegatina ilegal. Por eso buscamos retirarlas, para disminuir riesgos y, a la vez, tener la menor cantidad de obstáculos en la vía pública”, explicó.

Los datos son claros: en 2004 había 10.000 teléfonos públicos repartidos en los barrios; en 2009 ese número se redujo a 4.800 y hoy, según informaron desde el gobierno de la Ciudad, apenas quedan 2.000. De ellos, una buena parte no funciona.

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