Buenos Aires, 26/07/2017

Teatro La Carpintería presenta “La maestra serial”

Una trabajadora de la tiza lanza los dardos de una diatriba educadora. Su verba no tiene desperdicio

(CABA) Una hilera de escritorios de metal, con los bordes mellados por el uso y el abuso. Bien podrían pertenecer a la oficina de una cárcel. O a la dirección de una escuela.

Con este paisaje de oprimente disciplina se inicia La maestra serial, comedia ácida y brillante que reflexiona acerca de la educación, de su transmisión y de su derrumbe.

Una mujer severa, enfundada en un tapado, es detenida por la policía. En su declaración preliminar descubrimos que es una educadora. Una maestra que sufre porque se ha quedado sin alumnos y que sale a encontrarlos a la calle, para enseñar a mansalva. En su acerba labor descubre que las palabras pueden matar. Sus atributos son el verbo preciso, su parentesco con una pionera que trajo Sarmiento al país y un odio limpio que la impele a buscar cabezas, cabezas vírgenes de conocimiento institucional.

Así, al repartir civilización a los lonjazos –metafóricos-, la violenta señorita la emprende contra los wachiturros que encuentra en su camino, emulando a su antecesora sarmientina, que luchaba contra los gauchos malos de un pasado de barbarie.

La combinación de un problema tangible, que existe y que duele, con un discurso que juega con la riqueza intrínseca de las palabras, que se apropia del idioma para crear un lenguaje nuevo, irreverente y visceral, provoca un estallido de humor, muchas veces negro, pero siempre presente. La furia de la maestra termina resultando hilarante, porque se trata de un texto despegado a fondo de la realidad, trabajado con una ironía y una sutileza que lo convierten en una pieza tan inimputable, delirante y divertida como su personaje principal. Asistir a estas funciones es sumergirse de lleno en ese mar encontrado, mezcla rara de sabiduría y bajo fondo, en el que se mueve el universo de Demaría.

Lucila Gandolfo compone magníficamente a esta señorita feroz. Su cuerpo, su voz y su memoria se ponen al servicio de la obra, que está eficazmente dirigida por Martín Blanco. Lucila viene de compartir escenario con Norma Aleandro en Master Class.

Además de actriz es cantante y docente de canto e interpretación. Aquí, en La maestra serial, sorprende con su impactante presencia en el escenario, además de llevar adelante, con mucha soltura, un unipersonal que exige un parlamento respetado a rajatabla. Tiene una forma de decir que le otorga a las palabras la frescura y el vuelo justos. Martín Blanco respeta la fuerza del relato realizando un trabajo sólido, minimalista, que resalta el clima apocalíptico de la obra. El diseño escenográfico de Gonzalo Córdova, también responsable de la iluminación, refleja con una enorme capacidad de síntesis el espíritu general de esta puesta que dispara el pensamiento. Es violenta, porque violento es este país en el que todos los proyectos terminan cayéndose a pedazos.

La maestra serial cuenta con humor la historia de nuestros fracasos. Es testigo de una violencia educativa que fue mucho más allá de lo simbólico. ¿Cuánta letra entró con sangre? ¿Cuántas cabezas se deformaron, cegadas por la blancura ficticia de los guardapolvos? ¿Cómo recuperar ese saber que se quedó afuera del plan de estudios de Sarmiento?.

La función Jean Jaures 858 los miércoles a las 21hs. Para comprar entradas, hacer click acá.  NT

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