Buenos Aires, 27/07/2017

Teatro físico en el Galpón de Guevara con “Un poyo rojo”

"Un poyo rojo" ha sobrepasado todas las expectativas de todos los pronósticos en todos los sentidos

(CABA) Alfonso Barón y Luciano Rosso son los protagonistas, ellos poseen el don de generar de cualquier movimiento el más profundo sentido teatral.

Solo poseen un jogging como vestuario elegido por Luz Macías, solo son dos hombres con un inmenso caudal de expresividad potenciada allí, donde lo más chiquito, lo mínimo es más.

Las situaciones se van sucediendo y la efectividad de cada una es realmente asombrosa. Podemos reflexionar acerca de la dirección de Hermes Gaido y la perfección: la puesta no posee fisuras, su mirada, su aguda copia de la realidad hace que esto sea muy particular, todo está puesto con gran despojo, solo un dial de radio que se mueve y produce, solo un espacio para habitar y allí es el duelo entre estos dos seres que minuto a minuto van narrando situaciones que pasan por lo verdadero para ser reconocido.

Hay penumbras y zonas de luz diseñadas por Eduardo Maggiolo, que son aprovechadas para generar suspenso desde lo más profundo, ya que nada ocurre afuera de los personajes, todo sucede muy en su interior.

Ellos transitan el universo del que está pasando, nada les interesa del cómo.

Con estos preceptos logran algo que, si no es teatro en su máxima expresión, que se me caiga el Obelisco encima. Es uno de los más profundos en cuanto a eventos teatrales, por eso es su absoluto éxito de cartelera.

Barón y Rosso son preparados bailarines, gente física que se expresa con coreografía de Nicolás Poggi y el mismo Rosso, transformando esto, de gran pureza, en algo que si usted no ve, no entra al cielo.

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