Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Te mostramos a la sexy “Señorita G” en su prisión domiciliaria de Caballito

La ex chica Sofovich Gabriela Vitale está bajo arresto en su departamento de Caballito, acusada por narcotráfico. Dice que sus amigos famosos la respaldan: “Gerardo nunca dejó de hablarme”. Mirá la galería infartante de la señorita. (Ciudad de Buenos Aires) La acusada no usa tobillera y tiene prohibido salir a la calle. Sólo le permiten salir a la terraza y caminar por el estacionamiento. Una vez por semana es visitada...

La ex chica Sofovich Gabriela Vitale está bajo arresto en su departamento de Caballito, acusada por narcotráfico. Dice que sus amigos famosos la respaldan: “Gerardo nunca dejó de hablarme”. Mirá la galería infartante de la señorita.

(Ciudad de Buenos Aires) La acusada no usa tobillera y tiene prohibido salir a la calle. Sólo le permiten salir a la terraza y caminar por el estacionamiento. Una vez por semana es visitada por la Policía. Aferrada a la Biblia y a su hija de cuatro años. Apenas puede deambular por el estacionamiento del edificio de Caballito o tomar aire en la terraza. Así son los días de prisión domiciliaria de Gabriela Vitale, conocida por darle de comer en la boca a Gerardo Sofovich con una cuchara. En la piel de la “Señorita G.”, se vio envuelta en la trama narco de otra modelo: la colombiana Angie Sanclemente Valencia, presa en el penal de Ezeiza.

Pese a que Vitale enfrenta duras acusaciones –contrabando de estupefacientes en grado de tentativa y lavado de activos– no pierde el glamour. No lleva tobillera y, como si el arresto no fuera tal, se produce para las fotos y prefiere hablar de su paso por la televisión, antes de que su delicada situación judicial.

—¿Se considera una narcotraficante?

—No. Soy enemiga de las drogas.

—Entonces, ¿por qué cree que fue detenida?

—Eso no lo puedo responder. Sólo puedo decir que una cosa lleva a la otra, pero soy inocente.

—En un audio que se conoció cuando usted estaba presa en Aeroparque, culpó a su ex marido Juan Martín Scordamaglia ¿Le tiene miedo?

—Le tengo miedo porque es medio mafioso. Ahora lo puedo decir porque me siento protegida.

—¿Por qué?

—Me enteré de las cosas que hacía cuando vino la policía a casa. Cuando lo conocí pensaba que ganaba dinero con una inmobiliaria y la venta de autos. No sabía que estaba acusado de estafar a gente. Era un hombre agresivo y golpeador.

—¿El restaurante Nascondiglio de las Cañitas era suyo?

—No y jamás estuvo a mi nombre. Era de mi ex marido y su socio. Lo que pasa es que a los medios le pareció divertido decir que era mío. Yo trabajaba para él, como relaciones públicas.

—¿Todavía tiene contacto con sus amigos vinculados a la farándula?

—Sí. Ellos me respaldan. Gerardo (Sofovich) nunca dejó de hablarme, se preocupó y hasta me defendió en televisión. También me acompañan mi representante Jorge Zonzini, chicas de la agencia y jugadores de fútbol.

—¿Tenía conocimiento de que existían propiedades y vehículos a su nombre?

—Algunos sí, otros no. Mi ex marido también falsificaba firmas. Eso lo dirá un perito caligráfico. Tengo las pruebas de que los autos no son míos, excepto un Peugeot 206. Era todo de él, pero al estar inhibido por estafas, ponía las cosas a mi nombre. Ahora, me entero que tiene cocheras, departamentos, estacionamientos, boliches en Punta del Este y San Isidro, un negocio de ropa y un concesionario. Todas las pruebas están presentadas en la UIF.

—¿Conoce a Angie Sanclemente Valencia?

—No.

—¿Y a su novio, Nicolás Gualco?

—Lo vi dos veces.

—¿Esperaba ser detenida?

—No. Me tomó por sorpresa porque yo no tengo nada que ver.

—¿Por qué cree, entonces, que la detuvieron?

—La verdad que no sé. Estoy confundida.

—¿Cómo fueron esos 12 días en la prisión de la PSA?

—Al principio no podía creer lo que me estaba pasando. Cuando estuve sola ahí me desesperé por mi hija. Eso fue lo que más me afectó.

—¿Cómo ve su futuro?

—En este momento no pienso nada porque así como estaba tan segura de todo, esto me cayó por sorpresa. Dejo todo en manos de Dios que es el único que me da fuerzas para seguir adelante. Cuando quedé detenida, iba a hacer una mini serie para Playboy TV con Nino Dolce. Perdí la primera parte, pero cuentan conmigo para la segunda. Los trabajos que me ofrecieron, siguen firmes.

—¿No tiene miedo de ir a prisión?

—No tengo miedo porque sé quién soy y sé que Dios no va a permitir eso. Aparte, sé que tengo un buen abogado y que todo se va a esclarecer.

—¿Cómo son sus días?

—Estoy de ama de casa y disfruto de estar más tiempo con mi hija. Me pone mal no poder llevarla al cine o al teatro, a tomar un helado o a la plaza. Ahora de eso se encarga mi mamá. Yo me dedico a pensar en lo que pasó y en leer la Biblia. No miro la tele ni veo internet porque me duele lo que dicen.

Según su versión, la “Señorita G” habría “prestado” el nombre a su ex para la compra de propiedades y vehículos, debido a que estaba inhibido por estafas. (Gentileza Perfil)

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