Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Tácticas de tenis útiles para inversores

Buenos consejos.

T31020130624largeNote3

(CABA) Se sabe cada vez más que nuestra psicología y nuestra tendencia a recurrir a atajos mentales pueden influir al momento de tomar decisiones de inversión. Pero ¿cómo podemos utilizar esta investigación del comportamiento en las finanzas para mejorar la manera en que invertimos?

Los jugadores de tenis y sus entrenadores pueden darnos la respuesta. Hay una diferencia fundamental entre los comentarios que hace un coach de tenis y los disponibles para los administradores de inversiones profesionales.

Los administradores de carteras saben, día a día, cuál fue su desempeño, y cómo se compara con el de sus compañeros y el de un índice. Esto determina la cantidad de dinero que reciben para gestionar y, por lo tanto, la cantidad que se les paga. Pero no les indica nada sobre cómo mejorar.

El entrenador de tenis no le dice a su cliente que ganó el partido 6-4, 6-4 porque ya lo sabe. Su trabajo consiste en desglosar el rendimiento de un tenista. Por ejemplo, si los golpes de revés fueron flojos, habrá que practicar más.

¿Es posible hacer algo similar con los inversores? Muchos interpretan la investigación del comportamiento para demostrar que la gestión activa de inversiones es un esfuerzo inútil. En lugar de tratar de controlar nuestras emociones, es mejor dejar que lo hagan las computadoras, que no tienen emociones que controlar.

Pero también hay un intento de salvar una gestión activa mediante aislando las habilidades del gestor y brindar una devolución para hacer las mejoras necesarias. Eso es lo que quiere hacer Cabot Research.

Según Michael Ervolini de Cabot, la habilidad para las inversiones puede desglosarse en tres conjuntos de decisiones: comprar, vender, y dimensionar, que es fijar el tamaño de cada transacción. La compra tiende a llevarse a cabo con mayor rigor mientras que la venta crea cierta resistencia. La gente tiende a aferrarse a sus acciones perdedoras demasiado tiempo con la esperanza de que algún día mejoren. Ese error se debe a que valoramos las acciones que poseemos más que el mercado. Además hay un problema de vinculación emocional; la gente se enamora de sus acciones ganadoras y esperan menos de ellas.

¿Cómo se hace frente a estos problemas? La idea de Cabot es dar un feedback. Una vez identificadas las debilidades de un inversor, éste empieza a recibir información que se lo demuestra para que luego intente remediarlas. Para los inversores que mantienen a sus acciones ganadoras demasiado tiempo, destellan advertencias en sus pantallas que sugieren que revisen su tendencia a aferrarse a una acción y señalan que dicha acción ha hecho todo lo que se esperaba de ella.

Ervolini cree que es posible mejorar la intuición de un gerente. Mientras que el instinto es innato, él sostiene que la intuición es un proceso cognitivo que pasa a ser automático.

Fuente: El Cronista

Comentarios

Ingresa tu comentario