Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Subido a un pony de Parque Avellaneda: Gustavo Vera quiere ser Jefe de Gobierno

Con menos de un año de trabajo legislativo, ya se proyecta para el próximo periodo político buscando ser nada más y nada menos que “Jefe de Gobierno”. Parece ser que el rubio se subió a un pony de su querido Parque Avellaneda. (CABA) Gustavo Vera llegó a su banca en la Legislatura tras ser una de las caras visibles de UNEN, que en ese entonces tenía como estandarte la honestidad...

Con menos de un año de trabajo legislativo, ya se proyecta para el próximo periodo político buscando ser nada más y nada menos que “Jefe de Gobierno”. Parece ser que el rubio se subió a un pony de su querido Parque Avellaneda.

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(CABA) Gustavo Vera llegó a su banca en la Legislatura tras ser una de las caras visibles de UNEN, que en ese entonces tenía como estandarte la honestidad y transparencia, valores que utilizó en la campaña de la mano de su trabajo en La Alameda, organización contra la trata y el trabajo esclavo. Dentro de UNEN se supo que los votos hacia Vera no acompañaron el gran caudal que tuvo el partido y fue por eso, se dice, que se lo dejó de apoyar una vez en su cargo. El sector de la sábana en legisladores (donde estaba Vera) sufrió un importante corte, de ahí que Vera no sumaba para UNEN.

Luego, con la dinámica parlamentaria, uno de los momentos clave en su gestión fue el quiebre definitivo con UNEN. De lejos se vio una falta de magnetismo mutua: el interbloque no lo invitaba a reuniones y él mostró más afinidad con otros legisladores, de izquierda.

El resultado final fue que armó su bi-bloque Bien Común junto a Pablo Bergel, ex Proyecto Sur, que el año que viene termina su mandato. Junto a Marcelo Ramal (FIT) y Alejandro Bodart (MST) configuraron un cuarteto que tuvo su momento más destacado cuando quisieron poner sobre tablas un texto para bajar el sueldo de los legisladores. La repercusión y la bronca en la Legislatura dura hasta hoy.

Su “amistad” archimencionada con el Papa Francisco y su dinámica se combina entre encendidos discursos, abstenciones al por mayor y una notoria lejanía con las demás bancadas. El día de los sueldos, la muletilla común tanto para los K como el PRO fue la palabra aislamiento y soledad parlamentaria. Una chicana que atenta contra el poder de gestión suyo.

Así las cosas, ahora el nuevo horizonte de Vera consiste en lanzar su precandidatura a Jefe de Gobierno porteño este próximo lunes, un espacio codiciado desde todos los frentes políticos locales. Las preguntas que surgen son varias.

En primer lugar, a sabiendas de que su llegada a Perú 160 estuvo traccionada por UNEN —cuyo rostro visible fue Elisa Carrió, cuando pertenecía al espacio—, sitio al que ya no pertenece, es válido indagar en cómo logrará romper la supuesta dominancia PRO y el segundo lugar de los K. qué fuerzas políticas lo validarán como cabeza de lista es un interrogante latente, frente a tantos espacios que disputan espacios de poder sin estructura ni llegada territorial.

El trabajo desde Alameda de Parque Avellaneda hasta los textos parlamentarios lo llevó a configurar una buena relación con organizaciones vecinales de toda la Capital que luchan contra la trata, la venta ilegal y la violencia institucional. Sin embargo, pareciera ser que su figura no llega a posicionarse entre el grueso de los votantes (un sondeo realizado por parabuenosaires.com da cuenta que no tiene conocimiento del votante porteño y que no llegaría al 1% de los votantes, en el caso de buscar la jefatura porteña).

El nuevo deseo electoral del líder de Bien Común se ve difuso en cuanto a financiamientos (la Capital es enorme) y demás aspectos operativos para posicionar su figura, desconocida en la mayor parte de la población, cuya “short list” está encabezada por referentes del PRO y del kirchnerismo.

Cuando algunos ven complejo su presente ante la falta de acuerdos políticos, cuando la respuesta desde su bloque es apenas un discurso y un voto negativos, llega el deseo de querer gobernar la Ciudad. Cuánta mecha tendrá Vera para convertir su trayectoria en capital político atrayente para los votantes es todavía un misterio. Por ahora, parece solo un intento de aparecer en medios montado en un “pony”, a la conquista de la gran ciudad.

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