Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Sonia Sánchez: “Ninguna mujer nace para puta”

Para la activista , que escribió junto a María Galindo el homónimo libro, “no salís de la prostitución pidiendo perdón y arrepentida, salís de la prostitución rebelándote y no aceptando ninguna forma de poder sustitutivo sobre vos, tu cuerpo y tus afectos”. (CABA) El mes pasado en la Casona cultural de Humahuaca se realizó la muestra “Prostitución… campo de concentración”. En ese marco disertó Sonia Sánchez, quien vivió en carne propia...

Para la activista , que escribió junto a María Galindo el homónimo libro, “no salís de la prostitución pidiendo perdón y arrepentida, salís de la prostitución rebelándote y no aceptando ninguna forma de poder sustitutivo sobre vos, tu cuerpo y tus afectos”.

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(CABA) El mes pasado en la Casona cultural de Humahuaca se realizó la muestra “Prostitución… campo de concentración”. En ese marco disertó Sonia Sánchez, quien vivió en carne propia los ultrajes de la prostitución y cómo funciona esta maquinaria de sometimiento.

La palabra puta acompañada de algo más es un grave insulto. Palabras como “Trabajadora sexual” o “dama de compañía”, insiste, maquilla la situación sostiene Sonia y “son máscaras aceptables que sirven para volver a usar a las compañeras una vez más”.

Por esta razón Sonia sostiene que hay que romper el simulacro. Para ella ahí está la salida, reprodujo El Abasto. “Y que eso se desmonta nombrando a las cosas por su nombre, desmitificando…”, sumó.

Según Sonia es admitido que otro te nombre puta desde afuera o que vos nombres como puta a otra mujer para reeditar lo que el otro hizo sobre ella. “Pero está prohibido que la uses para explicar esa dinámica de dominación”.

“Yo sentía que si seguía con los códigos de la prostitución, eso me sostenía ahí en la esquina”. Por eso comenzó a usar la palabra “puta” que golpea, porque en el ámbito es la que se regala, las prostitutas cobran por el favor, por ende, “sos mejor”, producís, “o haces por tus hijos, por el pago del alquiler, siempre tenés una excusa para justificarte. Con ese lenguaje y una falsa dignidad te sostienen en esta explotación”.

Cuando comenzó a usar la palabra “prostituyente” cuenta que sus compañeras se molestaban porque lo veían como la fuente de sus ingresos, “¿de qué vamos a vivir?”. Y ella respondía que eran capaces de otras cosas, pero que más allá de eso necesitaban hablar con la terminología adecuada para salir de esa situación.

Sonia sostiene que con el lenguaje a veces sucede que parece que hablaras, pero que en realidad lo que uno hace es simplemente retransmitir ideas ajenas. Por eso le da tanto poder a la palabra, a la voz propia: “Tu hablar tiene fuerza para cambiar las relaciones y los lugares en los que estás”.

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