Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Sólo el 37% de colectivos que circulan por el área metropolitana cuentan con aire acondicionado

Así lo reveló un informe de la CNRT. Según datos oficiales, las unidades tienen, en promedio, cinco años de antigüedad.

(CABA) Sólo el 37% de los 9983 colectivos que circulan a diario por el área metropolitana cuentan con aire acondicionado. Así lo indica un relevamiento de 2016 de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).

Fue el 1° de octubre de 2013 cuando se estableció la obligatoriedad de que las unidades 0 km cuenten con sistema de refrigeración. Si bien no hay normativa alguna que exija incorporarlo a las unidades anteriores a ese año, sólo 3691 colectivos cuentan hoy con ese servicio. De todas maneras, Guillermo Krantzer, secretario de Gestión de Transporte del Ministerio de Transporte de la Nación, expresó su conformidad con el nivel de cumplimiento de la ley, ya que “en 2014 prácticamente no había flota de unidades con aire acondicionado y ahora sí la hay”.

Krantzer está convencido de que “progresivamente se irán sumando más” y que esta disposición mejorará sensiblemente la calidad del viaje de los usuarios.

En el mismo sentido, fuentes del sector empresario señalaron a La Nación que la incorporación de las unidades con aire acondicionado -que tienen un valor aproximado de $ 2.600.000 cada una- se va efectivizando en la medida en que cumplen su ciclo las anteriores, por lo que es difícil estimar cuándo se renovará totalmente la flota de ómnibus.

“El único parámetro seguro es que en 10 años, el plazo máximo que un colectivo puede estar en circulación, todas las unidades tendrán que tener aire acondicionado”, indicaron fuentes del sector.

Esta carencia en las unidades impacta directamente hoy en los 5.500.000 usuarios que diariamente viajan en las 138 líneas de colectivos que circulan por la Capital y el conurbano bonaerense, más aún con la ola de calor que castigó la ciudad este verano.

Una prueba de esto son las 27.530 denuncias que la CNRT recibió el año pasado de los usuarios de colectivos; en su mayoría fueron por exceso de velocidad y malas condiciones en los servicios.

El informe, al que accedió La Nación, muestra además que durante el último año se controlaron 12.086 unidades de todas las líneas urbanas del área metropolitana y se realizaron 730 actas de infracción, principalmente por deficiencias en la carrocería, falta de luces, problemas mecánicos y malas condiciones en el servicio que ofrecen.

Según la normativa que debe hacer cumplir el Ministerio de Transporte de la Nación, cada empresa tiene la obligación de llevar adelante el recorrido establecido, cumplir con la frecuencia y la tarifa autorizadas, utilizar vehículos y conductores habilitados, tratar respetuosamente a los usuarios, cumplir las normas reglamentarias de conducción, brindar información necesaria, completa y adecuada sobre el servicio, y mantener las unidades en buen estado de conservación e higiene.

Sin embargo, los colectivos pocas veces cumplen con esta larga lista de exigencias. El sector empresario se excusa de sus responsabilidades al indicar que si brindan un servicio deficiente es por “las obras, marchas y piquetes que impiden la circulación y, por ende, la imposibilidad de cumplir alguna vez con los horarios”.

De hecho, los empresarios del transporte reclaman la aplicación del Protocolo de Actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Manifestaciones Públicas, anunciado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en febrero de 2016.

Si bien Krantzer admitió que la “congestión del tránsito es algo en lo que hay mucho por mejorar”, destacó que “el gran aporte que fuimos haciendo y vamos a seguir haciendo en los colectivos es el concepto del Metrobus, ya que los cortes en la circulación, por lo general, son mucho menores en estas vías exclusivas, incluida la de la avenida 9 de Julio, que en otras arterias de la ciudad”.

La apuesta
El Metrobus es la principal apuesta del transporte público en la Capital. Según el Ministerio de Transporte de la Nación, “cambió la experiencia de viaje de más de un millón de personas y demostró ser una solución efectiva para reducir hasta en un 40% el tiempo de viaje”. En el mismo sentido se expresó el sector empresario, que, como caso testigo, recordó la situación de la línea 59. Línea que, a partir de la implementación de los carriles exclusivos en la avenida 9 de Julio, redujo en 18 minutos el tiempo de recorrido entre Constitución y la avenida Santa Fe.

De allí que no sólo se trabaje en la expansión de este sistema en el área metropolitana, sino también en ciudades alrededor del país.

Consultado sobre qué puntaje les pondría a los colectivos urbanos, Krantzer prefirió responder con una evasiva. Primero, el funcionario hizo una pausa y luego expresó que el sistema, en términos generales, tiene enormes fortalezas; entre ellas, “una muy buena cobertura territorial -de hecho, es muy difícil encontrar un barrio o zona donde no haya un colectivo que no te acerque a un punto de transferencia-, una muy buena frecuencia en los servicios troncales (entre 2 y 4 minutos) y una antigüedad promedio de los vehículos de 5 años. Todo eso hace que sea el medio de transporte más usado”.

Ante la misma pregunta, desde las empresas de transporte también evitaron calificar con un puntaje el sistema actual de colectivos y se limitaron a destacar su alto nivel de “interconectividad“. Los usuarios, en cambio, exigen numerosas mejoras en los servicios.

Repavimentan calles de tierra en el conurbano
En octubre pasado, el Ministerio de Transporte de la Nación puso en marcha el Plan de Pavimentación y Avances en el Transporte Urbano, para mejorar la circulación de los colectivos, la calidad en la espera y los tiempos de viaje de los usuarios. El plan consiste en la renovación de los siete corredores más importantes del Gran Buenos Aires con la repavimentación de calzada; nuevas señalizaciones, veredas y cruces, y la construcción de dársenas de colectivos. Además, habrá nuevos refugios iluminados.

Los corredores intervenidos son la ruta N° 8, a lo largo de San Miguel, Malvinas Argentinas, José C. Paz y Pilar; la avenida Rivadavia, en los partidos de La Matanza, Morón y Tres de Febrero; la ruta provincial N° 14, en Quilmes, y la ruta N° 234, en Pilar, entre otras. El plan incluye también la pavimentación de 146 km de calles por donde circula el transporte público que hoy son de tierra. En total, implica una inversión de 2300 millones de pesos y beneficiará a 1,3 millones de personas. NR


Fuente: La Nación

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