Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Síntomas y consecuencias de la artritis reumatoidea

Se caracteriza por la inflamación de las articulaciones, afectando el movimiento del cuerpo. Recomendaciones para mejorar la calidad de vida.

(CABA) La artritis reumatoidea es en muchos casos una enfermedad discapacitante. Se caracteriza por la inflamación del revestimiento de las articulaciones, afectando el movimiento del cuerpo. Un aspecto clave es el diagnóstico tiempo.

“Los daños de la articulación asociados con la artritis reumatoidea progresan constantemente durante los primeros 20 años y representan más del 25% de discapacidad ya diagnosticada”, explica a Infobae el doctor Gustavo Citera, jefe de la Sección de Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) y actual presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR).

Y tiene dos picos importantes: entre los 30 y 40 años y entre los 60 y 70 años, aunque su prevalencia aumenta con la edad, según señala el Citera.

La mayoría de las veces, afecta las articulaciones en ambos lados del cuerpo por igual aunque las partes perjudicadas con mayor frecuencia suelen ser las muñecas, las rodillas, los dedos de las mano y los tobillos, con fuerte dolor y rigidez articular; y en algunos casos puede llegar a afectar otros órganos como el pulmón y el corazón, a causa del cuadro de inflamación. “Hay un cierto grado de predisposición genética en todo esto. Uno de los genes más involucrados es conocido como ‘epitope compartido‘”, detalla el especialista.
Las señales y los síntomas de alerta
Conocer los síntomas de esta patología resulta muy importante porque facilita su detección temprana y mejora los resultados del tratamiento además de ayudar a reducir los aspectos discapacitantes que trae aparejados.

Las primeras señales:
-Dolor e hinchazón en las pequeñas articulaciones de las manos, asociado a la rigidez o el entumecimiento en las manos al levantarse por la mañana, la sensación de calor en las articulaciones y la extrema sensibilidad.

-Dolor torácico al respirar, la sensación de fatiga, resequedad en los ojos y la boca, nódulos bajo la piel y el entumecimiento en manos y pies.

Es por eso que en este sentido, “la consulta con un reumatólogo, el diagnóstico precoz y el desarrollo de un plan de gestión eficaz de la enfermedad se consideran de suma importancia en los pacientes con artritis reumatoidea”, asegura Gustavo Citera.

El impacto en la vida cotidiana
Esta patología produce una significativa discapacidad funcional y laboral. En los casos más severos de la enfermedad -donde se observan marcadas deformidades articulares- las personas suelen abandonar su trabajo y se ven incapaces de realizar actividades propias de la vida cotidiana, como abrir un frasco, girar una manija o retorcer ropa. Esto causa que algunos pacientes tengan que abandonar incluso las actividades de ocio y recreación, afectando así también su vida social.

La artritis reumatoidea -por su carácter crónico y oscilante- también impacta, en muchos casos, en la estructura y el funcionamiento familiar, ya que la convivencia con la persona que padece la enfermedad conlleva altas cargas de estrés, sobre todo por la crisis de dolor severo e impredecible que puede sufrir. Por eso es de vital importancia conocer los síntomas iniciales de la enfermedad.

Tratamiento y recomendaciones para reducir las molestias
“Ante un diagnóstico temprano existe un tratamiento para frenarla con medicaciones que llamamos DMAR (Drogas Modificadoras de la Artritis Reumatoidea)”, por eso es necesario estar alerta. La artritis reumatoidea puede ser controlada y manejada a tiempo si, ante los primeros síntomas, se realiza una consulta con el médico reumatólogo, quien indicará un tratamiento acorde a cada paciente para llevar una vida satisfactoria y plena.

Además, existen algunas recomendaciones para incorporar a la rutina diaria que pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes:

-Evitar los esfuerzos y el exceso de actividad física
-Durante el descanso, mantener una postura adecuada, de forma tal que los brazos y piernas se mantengan estiradas.
-Comenzar el día con un baño de agua caliente ya que contribuye a disminuir la rigidez articular matutina.
-Incorporar una alimentación balanceada y evitar el sobrepeso a fin de no recargar las articulaciones de caderas, rodillas y pies.
-Realizar ejercicios “isométricos” porque ayuda a fortalecer huesos y músculos.

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Fuente: Infobae

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