Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

El PRO va a ganar las PASO en CABA

El director del Buenos Aires Herald, Sebastián Lacunza, además aseguró que “la del PRO se ha transformado en la interna más caliente” de las PASO porteñas.

(CABA) Oportunidad para una noticia sin verbos en condicional: el partido de centroderecha PRO, con la suma de las candidaturas de Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, va a ganar las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 26 de abril para definir postulantes para la jefatura de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo a lo que admiten incluso sus rivales en la Capital Federal, el peor escenario para la formación de Mauricio Macri lo ubica en un piso del 37 por ciento de los votos y a varios puntos de su competidor inmediato. Otros proyectan al PRO con un mínimo de 45/50 por ciento de los apoyos, lo que dejaría prácticamente resuelta la elección en la primera vuelta del 5 de julio, tanto si la interna es ganada por Michetti como por Larreta.

Encuestas marcan paridad entre la carismática Michetti y el poco espontáneo Larreta, aunque en la Argentina — con razón — nadie cree demasiado en los sondeos que se publican. De todas formas, la del PRO se ha transformado en la interna más caliente de cuantas definen candidato dentro de tres semanas. Esquinas de barrios de clase media por excelencia como Villa Crespo, Almagro y Flores, tradicionalmente menos permeables al voto conservador, son en estos días centro de ebullición de mesas partidarias con globos en una cantidad muy superior a la suma de todos los opositores. Ni hablar de lo que ocurre en Palermo, Recoleta o Belgrano, allí donde el Pro cosechó más de la mitad de los sufragios en primeras vueltas pasadas y superó un impactante 70 por ciento en ballottages.

El segundo gobierno de Macri al frente de la Ciudad de Buenos Aires ha tenido un punto atractivo y, en cierta medida, transformador del espacio público. La peatonalización de muchas cuadras del centro, la reciente mudanza de la sede de gobierno y otros edificios públicos a Barracas — comuna con números sociales críticos —, pasos a nivel debajo de las vías del ferrocarril y las bicisendas son ejemplos de una vida más agradable en la Capital Federal. El tan mencionado carril exclusivo para colectivos en avenidas atestadas vehículos — aún al costo haber arrasado árboles y plazas en la 9 de julio — representó un beneficio para los menos pudientes que no utilizan el auto.

El debe de Macri está en asuntos  estructurales. En una ciudad con un PBI per cápita similar al de un país europeo rico, el gobierno del Pro exhibe casi nulo avance en la extensión de la red de subtes y en la construcción de viviendas sociales. La ciudad está sucia pero la basura sigue siendo recolectada a precios exorbitantes (el doble que en Córdoba y el triple que en Rosario, según el exlegislador opositor Martín Hourest) por camiones de empresas privadas que tienen pintado en el frente el emblemático nombre Hugo (Moyano).

Si el PBI per cápita de la Capital Federal es belga, no lo son su salud y educación públicas, ambas con presupuesto declinante. Los alumnos de primaria de la Ciudad se reparten en mitades entre escuelas públicas privadas, (en el promedio nacional la relación es 67 a 33, según la Universidad di Tella), y aún así, todos los marzos, con el comienzo de las clases, nos enteramos de que faltan miles de vacantes en los niveles inicial y primario.

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¿Qué explica la notable supremacía del PRO si su gobierno encuentra importantes puntos vulnerables? Muchos kirchneristas de inmediato replican como factor decisivo que Macri tiene a su favor al Grupo Clarín y a “todos los medios porteños”, como dijo Máximo Kirchner el martes pasado. Si ello fuera cierto (claro que no lo es en la dimensión señalada por el hijo de la Presidenta), la explicación es a todas luces insuficiente.

Otra razón podría encontrarse en la falta de vocación de poder de la oposición, que contrasta con el sólido desarrollo del partido de Macri. El kirchnerismo, por caso, nunca logró conformar siquiera un bloque homogéneo en la Legislatura y presenta nada menos que siete candidatos en las PASO, lo que parece demasiado para un sector político que suele sacar 20 a 25 por ciento de los votos en la Ciudad. El candidato favorito de Cristina Kirchner es el titular de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, a quien hasta hace un mes, cuando fue confirmado como el postulante de La Cámpora, casi no se le conocían menciones sobre problemas específicos de la Ciudad.

Los exministros kirchneristas LousteauGraciela Ocaña, hoy férreos opositores al gobierno nacional, crearon un sello llamado Eco para salir del lastre de UNEN. Difícil pero no imposible tarea les espera para mostrar en pocas semanas un rostro opositor a Macri, dado que hasta hace poco negociaron por separado su inserción en el partido conservador. Ambos tienen el desafío de demostrar que su proyecto trasciende el personalismo que exhiben.

Por lo demás, se expondran en las PASO nueve propuestas adicionales de izquierda o centroizquierda, que van desde los trotskismos, el anticapitalismo, el kirchnerismo crítico y el ex UNEN. Se suman otros cinco partidos y frentes de centro o derecha. De este conjunto, probablemente no queden más de tres ofertas en pie (una será el FIT) porque el resto no alcanzaría el piso de 1,5 por ciento exigible para seguir en carrera después del 26 de abril. Así, la Ciudad se encamina al tercer mandato del macrismo.

Fuente: http://sebastianlacunza.blogspot.com.ar/

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