Buenos Aires, 21/07/2017

Silvia Urich: ” En 1909 Ignacio Albarracín propuso que cerraran el Jardín Zoológico”

El reclamo por el cierre del zoológico, es una querella que tiene ya más de 100 años

(CABA) En 1909 el doctor Ignacio Albarracín, presidente de la Sociedad Argentina Protectora de los Animales, les propuso a las autoridades porteñas que cerraran el Jardín Zoológico y lo convirtieran en un museo. Albarracín se refería al zoo como la prisión de los animales y decía: “Los jardines zoológicos son una institución de crueldad […] fomentada, por la ley y por la opinión general, en la pretenciosa idea de amontonar en tres o cuatro manzanas de tierra lo que la naturaleza, sabia creadora, ha distribuido en los continentes, elevado a los aires y montañas, esparcido en los desiertos y bosques, sumergido en las aguas y formado en las situaciones más variadas”.

La propuesta era extraña. Apenas un año antes, ese zoológico había sido el escenario del primer Día del Animal, celebración que el propio Albarracín había creado. Luego de muchas gestiones, el proteccionista había logrado que el 29 de abril fuera consagrado como efeméride escolar para que los chicos dedicaran la jornada a fortalecer los sentimientos adquiridos durante el año mediante la lectura de composiciones propias y de eminentes autores, con debates y conversaciones, poesías y canciones. También propuso que en esa fecha los alumnos pudieran visitar una granja, un cuartel, un palomar o cualquier establecimiento en donde se emplearan animales, para entrar en contacto con ellos y comprobar sus penosas condiciones de vida. El lugar elegido fue el Jardín Zoológico de Buenos Aires.

Sin embargo, la solitaria prédica de Ignacio Albarracín contra el encarcelamiento de los animales parece encontrar eco muchos años después. Primero fue Rosario, ciudad que, con la consigna “Los zoológicos se van, se cierran con el siglo”, terminó con ese tipo de espectáculos hacia el final del siglo XX.

Las vigilias de cientos de jóvenes en el Jardín Zoológico de Buenos Aires a causa de la muerte del oso polar; las decenas de miles de firmas para pedir el traslado del oso Arturo desde el zoológico de Mendoza hacia una reserva en Canadá; las numerosas manifestaciones en contra de los zoológicos de Colón, de Florencio Varela y de La Plata, en la provincia de Buenos Aires o frente a El Arca de Enrimir, en Concordia; las protestas contra los oceanarios de San Clemente y de Mar del Plata o el inminente cierre, debido a las denuncias, del zoológico de Santiago de Estero son claros indicadores de un cambio de actitud respecto de nuestra relación con los animales.

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