Sigue la lucha entre la Ciudad y Uber

Ahora la Ciudad acarreó un auto de Uber y rastrea las oficinas para clausurarlas

(CABA) Menos de 12 horas después de su lanzamiento en Buenos Aires, Uber encontró su primer inconveniente fáctico: agentes de tránsito del gobierno porteño detuvieron en Caballito un auto particular que había sido contratado para un viaje mediante la app, acarrearon el vehículo con una grúa y multaron con 77.000 pesos al chofer. El operativo se anticipó a un fallo de la justicia local, que ayer ordenó a la Ciudad que “arbitre todas las medidas necesarias para suspender cualquier actividad que desarrolle” la empresa norteamericana.

El secretario de Transporte porteño, Juan José Méndez, informó que el servicio había sido “formalmente clausurado” por la vía administrativa y que en las próximas horas, junto con la Agencia Gubernamental de Control y la Dirección de Fiscalización y Control, se realizarán operativos en domicilios donde se presume que hay actividad relacionada con la compañía, para imponer clausuras físicas.

Previamente, Uber había despertado el rechazo de los taxistas -que la acusan de competencia desleal e impulsaron un amparo que dio origen a ese fallo- y la amenaza del gobierno porteño de imponer sanciones a un servicio que consideran ilegal.

De acuerdo con el Código de Tránsito y Transporte de la Capital, sólo puede solicitarse un taxi en la calle o mediante una llamada a una firma de radiotaxi, que a su vez es la única entidad autorizada a disponer aplicaciones móviles, SMS o servicio online para pedidos.

Nada de esto detiene a Uber. Acostumbrada a irrumpir en contra de la normativa y luego negociar una regulación, la empresa gestionó el pago de la penalización impuesta al chofer, que poco después volvió a circular. Además, sus voceros insistieron en que el servicio seguirá habilitado porque, argumentan, está enmarcado en el artículo 1280 del Código Civil y Comercial, que “establece la figura del contrato de transporte y regula la relación entre prestador y prestatario”.

A pesar de contar con una flota de coches y choferes particulares que podía llegar a camuflarse en medio del tránsito diario del área metropolitana, el gobierno porteño desplegó una serie de controles y detuvo en Directorio al 500 un auto. Tanto el conductor como su pasajero admitieron que acordaron un viaje mediante la aplicación, dijeron fuentes oficiales. NT