Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

Sergio Elguezábal: “Nuestros chicos no se alimentan bien”

Elguezábal afirma que la base de todas las falencias alimenticias tienen como uno de sus principales causas, la manera en que los padres abordan estos temas

(CABA) Nuestros chicos no se alimentan bien. Mucha hamburguesa, harinas, gaseosas, papas fritas, postrecitos, caramelos y chocolates de mala calidad. Casi nada de leche, frutas ni verduras. Según la Base de Datos Global sobre Crecimiento Infantil y Malnutrición de la OMS, Argentina presenta el mayor porcentaje de obesidad infantil en niños y niñas menores de cinco años en América Latina con un 7,3% de prevalencia.

Los kioscos saludables en las escuelas no terminan de prosperar. Los concesionarios quieren seguir vendiendo Coca, alfajores y papas fritas. Es lo que más piden los chicos.
Según la última Encuesta Mundial de Salud Escolar realizada en Argentina a adolescentes de 13 a 15 años, en los últimos cinco años aumentó el sobrepeso del 24,5% al 28,6% y la obesidad pasó del 4,4% al 5,9%. Sólo el 17,6% de los encuestados consume 5 porciones diarias de frutas y verduras.

Hay presiones de los fabricantes de la Coca, los alfajores y las papas fritas.
La mitad de los estudiantes consume 2 o más bebidas azucaradas por día. Sólo en 1 de cada 4 escuelas se ofrecen frutas y verduras en los kioscos y 8 de cada 10 escuelas proporcionan bebidas azucaradas según estadísticas que publica la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) en su página oficial de argentina. (www.ficargentina.org)

Los padres dicen, en la mayoría de los casos, que quieren que la escuela ofrezca la misma “variedad” de alimentos que pueden encontrar en la calle (y que evidentemente ellos consumen) con excesos de azúcares y sal. En los supermercados la Coca, las papas fritas y los postrecitos anti nutritivos se venden como el pan caliente en la época de mis abuelos.

Nuestros jóvenes beben en exceso. Ya en la previa están alcoholizados. Aprovechan a tomar antes porque los tragos en el boliche son muy caros. Consumen cerveza, fernet, vodka, tequila y Campari. Llegan “puestos” y así parece que se divierten. O tienen la sensación de hacerlo. Crece el consumo del alcohol (la Federación de la Industria Licorista Argentina exhibe las estadísticas oficiales del año 2014 www.fila.org.ar ) y de consultas por intoxicación. Los chicos empiezan a tomar a edades cada vez más tempranas según los casos por intoxicación que llegan a los hospitales públicos.

En los cumpleaños de 15 los compañeros de la chica que festeja “amenazan” con no asistir si no hay bebidas alcohólicas. Y ese es el motivo por el cual ahora en las fiestas les sirven vino, cerveza o champán. En 2013 la División Toxicología del Hospital Fernández en Buenos Aires tuvo 1057 consultas por intoxicaciones agudas, de las cuales 349 fueron de pacientes entre 16 y 20 años (el grupo etario de mayor demanda) y 61 consultas de pacientes de 10 a 15 años.

Nuestros niños provocan accidentes viales. Y los registros dicen que ellos mismos mueren por causas relacionadas al uso indebido y a temprana edad de motocicletas. En las motos circulan chicos de 11 ó 12 años que no usan cascos y, por supuesto, sin experiencia en la conducción. En lo que va del año la mayoría de los municipios de Argentina ya cuenta con un listado frondoso de accidentes fatales producidos por estas causas.

Además puede ocurrir que en el pueblo más manso del país nadie duerma los sábados por la noche. Lo impiden los ruidos de las motos conducidas por niños y adolescentes de la comunidad.
Cuando la municipalidad hace operativos viales suele incautar las motos y demorar a los menores hasta que llega el papá, quien trata de “arreglar” para llevarse el chico a casa y la moto también. En buena parte de los casos los padres declaran que les compraron una moto a sus hijos porque estaban hartos de que “les rompan las bolas”. Literal.

Argentina tiene un problema: los adultos. NT

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