Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Ser adicto a “WhatsApp” tiene diagnóstico médico

Como la "nintendinitis".

Una mujer de 34 años embarazada de 27 semanas ha sido diagnosticada con la enfermedad, un antecedente similar fue registrado en los noventa y fue llamado “nintendinitis”

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(CABA) Según lo publicado en la revista The Lancet, la mujer acababa de terminar una guardia el 24 de diciembre en el hospital donde trabaja cuando notó un fuerte dolor en su muñeca. Al llegar a casa y ver todas las felicitaciones navideñas en su móvil, decidió contestar a cada una de ellas en lugar de descansar el dolor de muñeca. Tras pasar seis horas enviando mensajes por WhatsApp, comenzó a sentir dolor en el dedo pulgar.

Los médicos que la atendieron diagnosticaron una tendinitis que se había producido por sujetar su teléfono durante más de seis horas seguidas, los que podría llamarse el primer caso de “WhatsAppitis“, tal y como lo ha denominado la revista.

Los médicos, además de algunos antiinflamatorios, le prohibieron utilizar su teléfono móvil, consejo que no siguió la paciente, que volvió a sufrir dolores tras enviar nuevos mensajes el 31 de diciembre.

En el texto de la revista, que firma Inés M Fernandez-Guerrero, se agrega que debido a su embarazo, la paciente sólo tomó paracetamol con mejoría parcial.

Este caso hace plantearse la adicción de muchas personas a los teléfonos móviles o a los servicios de mensajería instantánea. Otros casos han sido detectados con relación a las nuevas tecnologías, como la alteración de la postura y el equilibrio en las personas que utilizan el teléfono mientras caminan.

Un antecendente fue la llamada Nintendinitis, descripta en 1990 y desde entonces varias lesiones relacionadas con los videojuegos y las nuevas tecnologías han sido reportadas. Inicialmente fue hallada en niños, pero ahora se ven en los adultos.

La tenosinovitis causada por mensajes de texto con teléfonos móviles podría ser una enfermedad emergente de la aplicación de las nuevas tecnologías. Los médicos deben ser conscientes de estos nuevos trastornos.

Fuente consultada: Tiempo Argentino

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