Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Según estadísticas de la Ciudad, se casa la mitad de gente que hace 20 años

Cada vez menos gente elige casarse legalmente como forma de afirmar su amor y la seriedad de la relación. Entre los que se unen legalmente, hay más solteros y menos “reincidentes” (CABA) En 2013 contrajeron matrimonio en la Capital Federal sólo 11.642 parejas, la cifra más baja en 30 años. “Es un número histórico. Cuando lo tuve en mis manos corrí a escribirlo en la pizarra para informarlo a todos...

Cada vez menos gente elige casarse legalmente como forma de afirmar su amor y la seriedad de la relación. Entre los que se unen legalmente, hay más solteros y menos “reincidentes”

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(CABA) En 2013 contrajeron matrimonio en la Capital Federal sólo 11.642 parejas, la cifra más baja en 30 años. “Es un número histórico. Cuando lo tuve en mis manos corrí a escribirlo en la pizarra para informarlo a todos los colegas“, dijo ayer la socióloga Victoria Mazzeo, jefa del Departamento de Análisis Demográfico de la Dirección General de Estadística y Censos del gobierno porteño.

Ese ente gubernamental difundió ayer el informe “Matrimonios en la Ciudad de Buenos Aires 1990-2013“, que revela que el número anual de casamientos registrados en la ciudad entre 1990 y 2013 se redujo casi exactamente a la mitad. Pasó de 21.966 a 11.642.

Otra de las conclusiones del relevamiento es que la edad de quienes toman la decisión de casarse por primera vez ahora es cuatro años mayor que la registrada en 1990. Entre los varones, siempre para un primer matrimonio, pasó de 29 a 33 años en promedio; y entre las mujeres, de 28 a 32.

El pronunciado descenso de matrimonios no implica que haya menos parejas, sino que lo que ha disminuido es el paso por el Registro Civil. Es decir que los datos oficiales muestran que se ha dejado de lado la formalidad, pero no la convivencia“, dijo Mazzeo.

La investigadora anticipó que en breve se difundirá otro estudio que constata el incremento de las uniones de hecho. “Las uniones siguen estando, pero se modifican en su forma, son más consensuales y no legales“, afirmó la experta.

La reducción de matrimonios legales comenzó, según los investigadores, a comienzos de la década del 80. Con la legalización del divorcio, en 1987, se registró un leve crecimiento representado por la regularización de las uniones que ya existían antes de esa ley.

La instauración del matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo, en julio de 2010, también impactó levemente y de forma coyuntural en el total de uniones. De los 11.642 matrimonios inscriptos en 2013, fueron de parejas heterosexuales 11.206 y 436 los de parejas compuestas por personas de igual sexo.

No hacían falta estadísticas para confirmar que hay más uniones de hecho. Los números muestran generalidades, a las que hay que sumar las singularidades motivadas por factores inconscientes“, dijo el médico psicoanalista especializado en familia y pareja Eduardo Drucaroff.

Y continuó: “En general ahora las parejas tienden a casarse cuando tienen planes de tener hijos o si ya tuvieron los hijos“. Según el psicoanalista, estos datos registran los cambios de usos y costumbres de la gente en las últimas décadas.

Antes se ponía el carro delante del caballo. Era necesario formalizar las situaciones para poder estar juntos; ahora esto se ha facilitado y se prueba, se prueba y se prueba hasta que se formaliza“, afirmó el médico.

La postergación en el tiempo de la decisión de casarse ante la ley respondería a dos características propias de este tiempo: la prolongación de los tiempos -como la expectativa de vida, la adolescencia o la decisión de los jóvenes de dejar el hogar– y el nuevo lugar de la mujer en la sociedad.

Sobre todo en estratos sociales medios o altos, las mujeres aspiran a tener una carrera consolidada y una cierta autonomía antes de interrumpir eso para dedicarse a la maternidad“, dijo Drucaroff. Y agregó que es diferente en los sectores más vulnerables desde el punto de vista socieconómico. “En ellos la maternidad es concebida como una posibilidad de tener una función social valorada y no se posterga tanto el ideal de ser madre.

Para Mazzeo, el corrimiento de la edad de contraer matrimonio también está vinculado con el rol de la mujer y con un fenómeno típicamente urbano. “Es muy difícil comparar con el resto del país porque los datos son de las provincias, sin discriminar población urbana y rural“, expresó la socióloga. “Hay comportamientos urbanos que prevalecen, como la búsqueda de la mujer de una buena ubicación en el mercado de trabajo“, agregó.

Otro dato que surge del estudio de la Dirección de Estadística y Censos porteña es el crecimiento de los matrimonios celebrados entre solteros. En 23 años creció casi ocho puntos porcentuales. Es lo que los técnicos llaman primonupcialidad, que es afectada por la composición del denominado “mercado matrimonial“, es decir, la oferta y demanda de pareja.

Mazzeo apunta que “en la ciudad de Buenos Aires hay 86 varones por cada 100 mujeres, por lo que persiste para la mujer la dificultad de encontrar al varón“.

El informe completo se puede consultar en el sitio de la Dirección General de Estadística y Censos: http://www.estadistica.buenosaires.gob.ar/areas/hacienda/sis_estadistico/ir_2014_763.pdf.

Fuente: La Nacion

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