Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Segatori pintó en Barracas el mural más grande del país

Con alrededor de 1300 m2, el mural emplazado junto al Riachuelo en el barrio porteño de Barracas, por el artista plástico Alfredo Segatori se presenta como el más grande del país. (CABA) Con “El regreso de Quinquela” el artista plástico Alfredo Segatori buscará inscribir su obra en el libro Guinness de los récords. Mide 1.300 m2, y es el mural más grande del país pintado por una sola persona. En...

Con alrededor de 1300 m2, el mural emplazado junto al Riachuelo en el barrio porteño de Barracas, por el artista plástico Alfredo Segatori se presenta como el más grande del país.

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(CABA) Con “El regreso de Quinquela” el artista plástico Alfredo Segatori buscará inscribir su obra en el libro Guinness de los récords. Mide 1.300 m2, y es el mural más grande del país pintado por una sola persona.

En Villa Urquiza se había estrenado, dos meses atrás, el que ostentaba hasta ahora con 247 m2 el título de más grande de la Ciudad, firmado por Martín Ron.

El retrato de Juani se mezcla junto a los de otros vecinos, que le pidieron a Segatori ser parte del mural que protagoniza Benito Quinquela Martín, el artista plástico emblema de la zona ribereña de la Ciudad. “Me pareció interesante retratar a Quinquela como símbolo del lugar, pero también a los personajes reales, a los que habitan el lugar. Los vecinos se engancharon y prometieron cuidar la obra ”, contó Segatori, quien trabaja exclusivamente con aerosoles.

El mural está ubicado entre los puentes Bosch y Viejo Pueyrredón, sobre la calle Lavadero, la continuación de Pedro de Mendoza. Y fue encargado por el Ministerio de Gobierno porteño como parte del plan para recuperar la zona y liberar los diferentes tramos del camino de sirga de la Cuenca Matanza Riachuelo. Antes de empezar a pintar el mural, se relocalizó a 25 familias en viviendas sociales y se desalojó a una empresa privada que ocupaba terrenos públicos.

Un retrato de Quinquela en blanco y negro se funde, en un collage de fondo, con algunas de las obras fundamentales del artista argentino que mejor reflejó la vida del puerto de Buenos Aires: se ven, entre otras, “Barco hundido” y “Hombres trabajando”. Y también el objeto de deseo de Quinquela, un mascarón de proa. El artista llegó a tener una importante colección de mascarones.

Con 100 metros de largo por 13 de alto, pero con muchas superficies irregulares, el mural se pintó en dos meses y será inaugurado el sábado. Junto a la obra hay un pequeño terreno que ahora es un paseo público al que los vecinos bautizaron “La orden del tornillo”. Otro guiño a Quinquela, quien fundó esta suerte de logia que convocaba a artistas y pensadores de todo tipo que se encontraban para imaginar o hacer uso de lo que denominaban “falta de cordura”.

Fuente consultada: Clarín

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