Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

Se viene la demolición del emblemático balneario CR en Pinamar

En su lugar, levantarán un parador sustentable. Mirá como será.

(CABA) El balneario preferido de los políticos, empresarios y personajes de la farándula, y paso obligado para los periodistas que siguen el pulso de las temporadas de verano en Pinamar, será arrasado por la topadoras. El emblemático “CR”, a pesar de la resistencia que desde un comienzo opusieron sus propietarios, será demolido el lunes y en su lugar se construirá un parador sustentable, ya no de concreto y hormigón, sino de madera, erigido sobre pilotes para preservar la dinámica que a la costa le imponen el viento y la arena.

CR” es uno de los pocos que queda en pie luego de que la municipalidad encaró la remodelación de su principal recurso, la playa. Todos los balnearios pasarán por la piqueta y paulatinamente están siendo reconstruidos. En una primera etapa fueron 22 balnearios, en la que se está llevando adelante este año serán 15. Las nuevas estructuras son modernas, ecológicas y, no es un dato menor, mucho más chicas y están unos metros más alejadas de la costa.

La sociedad anónima propietaria de CR, vinculada a la familia del ex intendente Blas Altieri, se había opuesto a los cambios y, entre idas y vueltas judiciales, el intendente Martín Yeza en junio del año pasado le quitó la concesión por decreto.

CR” apeló y obtuvo una cautelar que dejó en suspenso el decreto. Pero debió negociar para explotar el balneario el último verano. Por eso en una instancia de conciliación se acordaron nuevos plazos: el lunes, “CR” será demolido.

“Todavía hay casos que están judicializados, pero siempre se intentan vías alternativas de mediación”, explicó a Clarín Martín Rapalino, abogado de la comuna.

El Plan de Regulación del Frente Marítimo viene desarrollándose en etapas y de a poco le va cambiando el perfil a Pinamar. Balnearios que tenían un promedio de 1.500 metros cuadrados están siendo reducidos a menos de 350 metros.

Un caso es Cocodrilo, otro histórico balneario, que de 2.800 metros pasó a tener 340. En algunos casos se eliminan estacionamientos y en otros se reducen, con lo que se está ganando más espacio: la playa pública será más grande el próximo verano.

En el caso de CR, según la memoria que describió la arquitecta Laura Bernaola, la idea rectora del proyecto “es una gran curva abierta hacia el mar que abraza los patios de carpas, y permite amplias y variadas visuales”.

Bernaola explica que el recorrido se inicia “en una generosa rampa que nos eleva a una plataforma con un pórtico semicubierto que oficia de hall de recepción central” y que a pesar de que la superficie se reducirá a un 30% de la que tenía, el parador conservará un buen desarrollo de los vestuarios y mantendrá áreas de sauna y sala de relax, gazebos externos, desmontables”. Bernaola hace énfasis en “las bondades de la madera de bosques de replantación como material constructivo sustentable”.

Conociendo el dato de que podría ser su última temporada en pie, muchos turistas el verano pasado se acercaban al balneario para visitarlo o tomarse una selfie. Es que es un emblema de Pinamar. Está ubicado en la zona norte, en Avenida del Mar y Troya, y sus instalaciones siempre fueron de primer nivel, piscinas, spa, gimnasio, canchas de fútbol y voley, y cada temporada es el elegido por los políticos, empresarios y deportistas para sus horas de playa.

Allí ha pasado sus veranos gran parte del menemismo, la sombra de sus carpas cobijó al ex presidente Eduardo Duhalde, que tiene su casa muy cerca, a dirigentes del gobierno de Daniel Scioli, a diputados, como Eduardo Fellner y Sergio Massa, y a gremialistas. También lo eligen personajes de la farándula, por eso es paso obligado para los periodistas que cubren la temporada.

La fisonomía de Pinamar ya no será la misma. La secretaria de Planeamiento de la comuna, la arquitecta Mila Gómez Leret, contó que se están haciendo 1.100 metros lineales de pasarelas de acceso a la playa y 6.200 metros lineales de enquinchados, a fin de reconstruir el primer cordón dunícola.

Además se restringieron los sectores de acceso vehicular a la playa y se acondicionaron las bajadas náuticas. En una tercera etapa, el plan de remodelación integral del frente marítimo estará concluido, pero en medio hay otros proyectos que comenzarán a desarrollarse pronto, como el paseo de la esquina de Bunge y Avenida del Mar. Será parquizado, con pasarelas peatonales, iluminación led, más espacio público y reparos del viento y el sol desde donde contemplar el mar. Un nuevo perfil, siguiendo siempre un enfoque ecológico. NR


Fuente: Clarín

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