Se realizó la limpieza anual del arroyo Maldonado

En el aliviador principal del arroyo se extrajeron 200 toneladas de residuos y sedimentos

(CABA) Desde la superficie, el aliviador principal del arroyo Maldonado parece una enorme cueva, cuyo fondo descansan cadáveres de botellas plásticas, latas, vasos de telgopor e infinitos desechos más que los porteños descartan en los sumideros. O que llegan hasta allí empujados por las lluvias, muchas veces con una fuerza descomunal.

Subirse a “la jaula” y tener la posibilidad de descender 35 metros hasta esa boca que parece tragarse todo implica colocarse un mameluco que cubre de pies a cabeza, casco y lentes de protección, botas altas de goma, guantes y un pesado arnés. Lo que a priori podría verse como una exageración, pronto se volverá totalmente necesario: allí abajo el terreno es barroso e inestable, con agua que cae constantemente y toneladas de residuos alrededor.

El equipo de cerca de 30 personas que se desempeña en la superficie es prolijo, ágil pero inclemente con la seguridad: un paso en falso podría significar un accidente lamentable.

Carla Vidri, la única mujer de la Dirección de Pluviales de la Ciudad que bajó a trabajar allí, agradece que el agua no sea tanta y que el viento no supere los 30 kilómetros por hora, condición que haría inoperable la hidráulica necesaria.

Durante ocho días se prolongará la tarea de 100 personas que, en varias cuadrillas y turnos, deberán remover los sedimentos y la basura que obstruyen e impiden el correcto funcionamiento del aliviador, fundamental para evitar inundaciones en los alrededores de la avenida Juan B. Justo. NT