Buenos Aires, 22/09/2017, edición Nº 1773

Se inaugurará la primera residencia para mujeres con trastornos alimenticios

Omar Alva Lilué, del Servicio de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Argerich, anunció que en marzo próximo comenzará a funcionar una residencia que permita acompañar en su recuperación a las pacientes que sufran estas patologías. (CABA) Desde marzo próximo funcionará la primera residencia comunitaria en la Argentina y Latinoamérica que brindará tratamiento a mujeres que padecen anorexia, bulimia y trastorno por atracón (similar a la bulimia pero sin...

Omar Alva Lilué, del Servicio de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Argerich, anunció que en marzo próximo comenzará a funcionar una residencia que permita acompañar en su recuperación a las pacientes que sufran estas patologías.

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(CABA) Desde marzo próximo funcionará la primera residencia comunitaria en la Argentina y Latinoamérica que brindará tratamiento a mujeres que padecen anorexia, bulimia y trastorno por atracón (similar a la bulimia pero sin el intento posterior de eliminar calorías), las patologías psiquiátricas que más mortalidad producen. “La anorexia es el cuadro más letal de la psiquiatría, a tal punto que se estima que una de cada cinco mujeres con esta patología morirá antes de los 35 años”, aseguró el psiquiatra Omar Alva Lilué, a cargo del Servicio de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Hospital Argerich. De ese 20%, la mitad se suicida. Y agregó que dos de cada tres mujeres que tienen bulimia nerviosa “han sufrido abuso sexual”.

La residencia será abierta por un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud que trabaja en hospitales públicos, con epicentro en el Argerich, en el que se conformó el Centro de Trastornos Alimentarios (CETAL), desde donde comenzaron a preparar el proyecto.

Los trastornos antes citados presentan criterios de diagnóstico que tienden a darse en forma conjunta: la alteración de la alimentación con la consecuencia de una excesiva preocupación por la imagen corporal, distorsión de su imagen y el temor enfermizo al aumento de peso. Un problema es la falta de información. “Cuando uno pregunta qué es más grave si la esquizofrenia o la anorexia te responden la primera”, comentó Lilué.

El especialista, también presidente de la Fundación Interdisciplinaria para la Docencia, Atención e Investigación en Bulimia, Anorexia y Enfermedades Asociadas, dijo que “se estima que un 10% de las adolescentes tienen algún trastorno en la alimentación y que el 0,5% padece una patología grave”. El pico de mayor incidencia es entre los 15 y 17 años, “presentándose también muchos casos hasta los 20”, y la relación es que por cada nueve mujeres, sólo un hombre tiene alguno de estos trastornos. El experto lo atribuye a tres motivos, el primero, por la discriminación de la medicina hacia la mujer: “Ya desde el vamos se estudia sobre el cuerpo del hombre”; el segundo, porque se trata de “enfermedades silenciosas”, que a diferencia de otras patologías de salud mental no tiende a exteriorizarse en público; y en tercer lugar, consideró que “la sociedad no tiene conciencia de la gravedad de esta patología, que generalmente se la asocia con algo que le sucede a las ‘mujeres con dinero o caprichosas'”.

“A pesar de la gravedad y la prevalencia, no hay en América Latina ni en el país una residencia comunitaria que trabaje específicamente esta población, mientras que existen unas 700 en todo el país que atienden personas con problemas de adicciones”, explicó Alva Lilué.

Los profesionales que estarán a cargo de la residencia remarcaron que poder tratar a las pacientes en forma integral en un espacio diferente y propicio ya ha dado muestras de que permite altas tasas de recuperación y curación: “La residencia comunitaria, o casa de medio camino, era un eslabón que faltaba en los niveles de atención de estas patologías que van desde la atención en consultorios externos hasta la internación, lo que conforme a la nueva Ley de Salud Mental, debemos reducir a casos gravísimos.” También se destaca una relación entre las patologías vinculadas a la alimentación, y el abuso sexual. “Existen factores multicausales cuando se presenta un trastorno de la conducta alimentaria, pero es muy frecuente dentro de la bulimia, sobre todo, que la paciente termine contando durante el tratamiento haber sufrido algún hecho de abuso sexual”, destacó Lilué. “Uno puede inferir que esto sucede porque la persona vuelca en su imagen corporal un problema que es mucho más profundo y porque, además, la autoestima de las personas que ha sufrido un hecho de estas características queda totalmente dañada.” A este tipo de experiencias individuales y a la baja autoestima, Lilué suma una condición externa: la “excesiva exaltación de la delgadez por parte de los medios masivos de comunicación”

Fuente consultada: Tiempo Argentino

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