Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

¿Cómo se diferencian los barrios según el precio de las facturas, la pizza y el café?

La variación puede ser de hasta el 82%

(CABA) Un relevamiento realizado en 200 locales de la Ciudad –bares, restaurantes y pizzerías– muestra que la dispersión trepa hasta el 82%. Es el caso de una grande de muzzarella, que se paga en promedio de $ 92 en Boedo y Parque Patricios ($ 160 en La Quintana, Caseros 2999, y $ 59 en la Ugi’s de Avenida La Plata 1685), y $ 168,75 en los barrios de Belgrano y Núñez ($ 190 en el Plaza del Carmen de Cabildo al 2500, y $ 150 en Family, Cabildo 2629). En el caso del café, la variación es del 72% entre los barrios más caros y los más baratos, y en las facturas llega al 24%, siempre teniendo en cuenta precios promedio

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¿Existe una explicación racional para estas diferencias? Desde la lógica de la economía, todo apunta a la creciente inflación. Por otro lado, no siempre las diferencias de los precios se explican por los valores de los alquileres o el costo de lo impuestos como el ABL. “En el caso del pan y las facturas, al tratarse de rubros con un fuerte control de las cámaras que agrupan a los productores de insumos, y las propias panaderías, la distorsión es menor. Pero lo llamativo es que en zonas de alto poder adquisitivo –como sucede en Belgrano y Núñez– la enorme cantidad de negocios que compiten hacen que los precios sean más bajos que en otras zonas”, destacó el ex legislador porteño Daniel Amoroso, director ejecutivo del Centro de Estudios Nuevo Milenio.

Por ejemplo la docena de facturas en Belgrano y Núñez tienen un costo de entre $54 y $78. En tanto en Boedo y Parque Patricios, la docena más barata se consigue a $55 y la más cara, $80. Precios muy similares en barrio antagónicos. El relevamiento es muy actual, se realizó la semana pasada, entre miércoles y sábado. Y se chequearon precios en 200 locales a la calle, ubicados en los barrios porteños de Boedo, Parque Patricios, Caballito, Devoto, Recoleta, San Nicolás, Palermo, Belgrano, Saavedra, Coghlan, Villa Urquiza y Núñez. Se tuvieron en cuenta locales pequeños, muchos de ellos atendidos por sus propios dueños, y también en aquellos que pertenecen a grandes cadenas, tipo Havanna o Café Martínez; e incluso cadenas internacionales, como Starbucks.

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El cafecito, una de las costumbres más arraigadas entre los porteños, también tiene una importante distorsión. Algunas de las diferencias se entienden desde el servicio que ofrece cada establecimiento: algunos bares sirven unas masitas o petit four, servilletas de calidad y un vaso de agua o soda bien fría. Otros en cambio, sirven el café casi al paso. El promedio general realizado en base a estos 200 locales, da un precio de $31,66. Sin embargo el café más barato se puede tomar en Boedo y Parque Patricios ($12 en Sorrento, Garay 3801) y el más caro en Caballito ($51 en Pizza Pizza, Rivadavia 5033). Curiosamente, y según la encuesta, el segundo pocillo más caro ($42) también se puede tomar en Boedo y Parque Patricios: en el Havanna de La Rioja 2187.

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La distorsión en los precios responde en gran medida a la creciente inflación: se entiende que no todos los actores de la cadena comercial pueden ajustar los valores en igual medida. Por otro lado, en mercados más regulados –como se dijo, el de las panaderías– la diferencia de precios es menor: en los doce barrios relevados el kilo más caro se ubicó en $46 y el más barato en $35 (en Belgrano, Núñez y San Nicolás). Lo curioso de los números es que el kilo más caro se detectó en barrios del sur, en Boedo y Parque Patricios (en Pan Caliente, La Rioja 1937). Aquí la diferencia de una punta a otra de la Ciudad llegó a los $9.

La muestra dejó afuera los precios promocionales, descuentos por cantidad, los pedidos por internet y otras tantas opciones que se están convirtiendo en una alternativa muy valiosa para los vecinos, a la hora de consumir. NT

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