Buenos Aires, 20/09/2017, edición Nº 1771

Se derrumban las ventas en los supermercados y la inflación llega al 40%

Al mes de julio la canasta básica ya acumuló un incremento de 41,5% en su costo. Los Precios Cuidados no generaron ningún efecto contagio y no se han podido mantener las ventas, que continúan bajando. (CABA) Por segundo mes consecutivo, en junio los productos de la canasta básica acumularon en el último año un aumento superior al 40% en los supermercados. De acuerdo con la medición que hace la consultora...

Al mes de julio la canasta básica ya acumuló un incremento de 41,5% en su costo. Los Precios Cuidados no generaron ningún efecto contagio y no se han podido mantener las ventas, que continúan bajando.

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(CABA) Por segundo mes consecutivo, en junio los productos de la canasta básica acumularon en el último año un aumento superior al 40% en los supermercados. De acuerdo con la medición que hace la consultora CCR tomando en cuenta los precios de 143 categorías de alimentos, bebidas, tocador y limpieza, esta canasta tuvo el mes pasado un incremento promedio del 41,5% en relación con el mismo mes de 2013, lo que deja en claro que los Precios Cuidados no generaron un efecto contagio en las góndolas.

Según CCR, sólo en junio la canasta básica tuvo un incremento del 3% frente a mayo y este fuerte aumento se tradujo en un derrumbe de las ventas en los supermercados, que sufrieron una baja del 4,3% en unidades.

Con esta caída se completó una primera mitad del año muy negativa en materia de consumo, con un descenso acumulado en el semestre del 1,3% frente al 2,5% al que crecían las ventas en el mismo período de 2012.

La baja en el volumen de ventas no sólo fue la sexta consecutiva en el transcurso del año, sino también la más pronunciada de 2014. “El número final del mes superó finalmente la expectativa que teníamos, que era una reducción de entre 1,5 y 2 por ciento“, señaló José Amodei, director de CCR.

En la consultora destacan además que las perspectivas para los próximos meses son aún más negativas que los resultados de los últimos meses. “Si bien la variación negativa es preocupante, la tendencia es más significativa. Durante todo el primer semestre, se apreció una baja en la demanda que se fue pronunciando y esto se da en un contexto de mucho esfuerzo promocional de parte de las grandes cadenas de supermercados“, señaló Amodei.

Como se viene repitiendo desde hace varios meses, las categorías más sofisticadas como alimentos congelados y cosmética y tocador son las que sufrieron las mayores caídas, con bajas de 10,6 y 7,8% en junio frente al mismo mes de 2013, aunque el resto de los rubros, desde bebidas sin alcohol hasta artículos de limpieza y golosinas, también mostraron números negativos.

En este contexto generalizado de consumo en baja, la única excepción es la categoría de alimentos secos envasados, que continúa teniendo un incremento en el volumen frente al año pasado. “El crecimiento de categorías como harinas, fideos envasados, rebozadores o galletitas dulces secas muestra un cambio en los hábitos de consumo por sustitución de categorías. Y no es casual que se trate de productos básicos que, a pesar de tener incrementos de precios por encima de la media, son muy útiles en los hogares por su alto rendimiento“, señaló Amodei.

La baja del consumo tampoco distingue entre regiones del país y en junio se sintió tanto en Buenos Aires como en el interior. Hasta mayo, la demanda en los supermercados de Capital Federal y el conurbano venía sobrellevando mejor la desaceleración de las ventas, mientras que el interior era la zona más castigada por la caída en la actividad económica. Sin embargo, la buena racha porteña se cortó en junio y en CCR precisaron que las ventas también cayeron en las cadenas de la ciudad de Buenos Aires.

El descenso en las ventas es acompañado por un cambio muy marcado en el ánimo de los consumidores. En CCR destacan que, prácticamente sin distinguir de nivel socio-económico, la mayoría de los hogares argentinos buscan recortar gastos, lo que explica los malos resultados de los supermercados.

En los niveles medio y medio alto, hay una actitud generalizada de prevención que se traduce en un corte de gastos cotidianos y una migración hacia marcas propias en rubros como artículos de limpieza, enlatados o galletitas. En cambio, en los niveles más bajos, lo que se da es una gran resignación de marcas y los supermercados están pasando a ser considerados un canal aspiracional“, explicaron en CCR.

Fuente: La Nación

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