Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

San Telmo: crece el asentamiento en la plaza Cecilia Grierson

El predio esta ocupado por cartoneros desde 1991, pero en los últimos años el asentamiento creció exponencialmente. Los vecinos están resignados y la justicia no parece encontrar solucion. (CABA) Sobre la avenida San Juan, entre Chacabuco y Perú, en pleno centro turístico de San Telmo y a 13 cuadras de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad se encuentra la plaza Cecilia Grierson, un espacio público ocupado por cartoneros. Allí...

El predio esta ocupado por cartoneros desde 1991, pero en los últimos años el asentamiento creció exponencialmente. Los vecinos están resignados y la justicia no parece encontrar solucion.

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(CABA) Sobre la avenida San Juan, entre Chacabuco y Perú, en pleno centro turístico de San Telmo y a 13 cuadras de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad se encuentra la plaza Cecilia Grierson, un espacio público ocupado por cartoneros.

Allí viven quince personas de manera permanente en estructuras precarias hechas de madera, chapa y nylon. Sin embargo, por momentos pueden llegar a ser más de 50 personas viviendo o “parando” en la plaza.

En las paredes perimetrales se amontonan bolsas repletas de basura. Es mediodía, y sobre una pequeña parrilla, en el medio de la plaza, hierve una gran olla. Oscar deja su carretilla en un pequeño espacio de tierra que pronto será su “rancho”. Separa placas de aluminio, la cabecera de una cama y dos colchones. Su vecina, Sandra, prepara una ensalada.

“De esta plaza no me saca nadie hasta que no tengamos un subsidio para la vivienda”, dijo Sandra junto a su esposo, Pablo. Ellos son unos de los quince ocupantes estables de la plaza y todos ellos reclaman lo mismo: tener un techo propio para vivir.

Hace tres años Sandra y Pablo se mudaron de Guernica a San Telmo. Son cartoneros y eligieron la plaza Grierson porque no podían pagar un alquiler por la zona. Fabricaron una precaria construcción de madera y chapas. En su interior hay una heladera y una cama con varias mantas. No tienen agua, y la luz está conectada a unos cables del poste de electricidad.

Bajo la arboleda, el sol no se siente. Mientras Pablo acomoda las botellas de plástico en una bolsa, Sandra prepara el almuerzo. El menú consta de ensalada, fideos y estofado. Las carretillas se van juntando cerca de la parrilla.

Oscar será pronto un nuevo vecino, ya que se mudará a la plaza junto a su mujer y sus cuatro hijos de 3, 5, 7 y 9 años. “Vivo en Guernica, trabajo en San Telmo como cartonero hace nueve años y por 200 kilos me pagan 160 pesos. Mañana me mudo acá porque ya no puedo pagar más el alquiler de la habitación”, dijo Oscar.

La plaza tiene unos 2000 metros cuadrados y una arboleda añeja. El habitante más antiguo es Juan Domingo Jiménez, quien llegó a la plaza en febrero de 1991 con su familia y ocupó lo que era el puesto del cuidador, una construcción circular con ladrillo a la vista que funcionaba como depósito y en donde también había baños.

“Esta plaza estaba abandonada cuando vine por primera vez. La empecé a mantener y le planté árboles. El Gobierno de la Ciudad me trató de sacar muchas veces, me demandaron en el año 91 por usurpación y le gané el juicio en el 2000.Pero si yo pudiera mudarme de acá, lo haría. Reclamé al gobierno un crédito para la vivienda, para irme de acá y tener una casa propia”, explicó Jimenez .

Pablo y Valeria están hace tres meses viviendo en la plaza, “están de paso”. Prenden el fuego para calentar la pava para el mate. “Acá estamos bien. Me siento libre. No sé que va a pasar a futuro. El agua la comparte el vecino y luz no necesitamos”, afirma Pablo. Hace once meses salió de prisión y vivió toda su vida en San Telmo, y la plaza es parte de su adolescencia. Cada tanto lo visitan sus amigos y hacen un asado “para los amigos del barrio”.

“Los ocupantes de la plaza no entran a mi lugar de trabajo. Cada tanto uno nuevo viene y pide el baño, agua o comida y les digo que en horario de clientela no”, dijo Claudia, dueña del restaurant “El Dorado” lindero a la plaza. “Lo molesto es la cantidad de basura y ratas que hay en la calle. Cada vez se asienta más gente. Están los de siempre y los que van rotando, cada vez son más. Estoy resignada, me adapté, no sé qué puede hacer el Gobierno de la Ciudad al respecto”, contó.

Aideé, dueña del garaje pegado a la plaza, cuenta que “hace años que estoy y ya me conocen. Tuve varios problemas con ellos sobre todo en los días de carnaval o fiestas que se juntan, toman y hacen lío. No sirve de nada denunciarlos, lo desalojan y al día siguiente vuelven.”

Andrés, un vecino de San Telmo de 36 años, agrega: “Soy del barrio de toda la vida. De chico venía a jugar al fútbol a esta plaza con mis amigos. Había juegos y la gente venía a descansar. Pero bueno ahora ya está, es pasado”. Otra vecina de la zona, que no quiso identificarse, dijo que ya se hicieron varias denuncias: “El año pasado se incendió el techo de un garaje, los denunciaron y la policía los desalojó, a los pocos días volvieron como si nada”.

La presidenta de la Comuna 1, Cristina Brunet, dijo que la posibilidad de recuperar el Espacio Verde por la vía judicial “quedó trunca, en tanto el juez de turno no resuelva cuanto antes el amparo (de por si ilegal, por ocupación indebida de una plaza, espacio verde público) para poder proceder definitivamente a la restitución y puesta en valor de dicho espacio verde, para ser utilizado como corresponde por todos los vecinos”.

“Esperamos que el juez resuelva cuanto antes, ya que es un tema que lleva más de 20 años. La plaza está ocupada cada vez por más personas y son recurrentes las denuncias de los vecinos, sobre el comportamiento de quienes hoy la ocupan, la basura que llevan al lugar y las peleas que se producen”, concluyó Brunet.

Fuente consultada: La Nación

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