San Telmo, un barrio con aires de lucha nacional

Marcelo Moreno cuenta que en las calles de este histórico barrio donde los criollos batallaron contra los casacas rojas ingleses

(CABA) Vivir en San Telmo tiene un plus: cada vez que uno baja a la calle está allí donde los criollos batallaron contra los casacas rojas ingleses –la mejor infantería de la época- y los sacaron vendiendo almanaques no una sino dos veces. Y eso, algún eco antiguo de la metralla, está en el aire, chiquito, como una memoria o melancolía de fondo.

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Unas pocas cuadras dan la dimensión de la historia. En Balcarce y Estados Unidos está el tradicional Bar Sur, fundado hace 43 años, donde cada noche, se baila, se canta y se celebra el tango.

De camino por Balcarce se pueden ver puertas de maravilla y algunos bodrios notables que reformas arquitectónicas cometieron sin piedad. En Carlos Calvo, a metros de Balcarce, hay dos joyas: una casa colonial casi intacta de 1807, donde hoy funciona el restaurante “Celine”, y otra, casi idéntica, con ventanas enrejadas que llegan hasta el piso.

 

Posible recorrido:

1) Ecléctico.

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En Estados Unidos y Balcarce, hay un bar-restaurante, “Café Rivas”. El edificio, en muy buen estado, del que el comercio ocupa los bajos, como era costumbre antiguamente, es de una pensada belleza, mezcla de estilos italianizantes y afrancesados. Ahí nomás una placa recuerda que en ese sitio terminaba en 1580 la ciudad de Juan de Garay. Nadie podía atreverse a soñar con la metrópoli que hoy se extiende hasta Tigre, La Plata, Quilmes y más allá del después también.

2) Colonial.

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En este fragmento de la calle Balcarce y aledaños se pueden admirar algunas puertas de ese estilo. Por ejemplo, los impecables portones coloniales de Carlos Calvo 210 y 242 (foto de abajo). Además, en Carlos Calvo 311, por ejemplo, en toda una rareza de edificio muy bien conservado, aparece el estilo plateresco español con variadas influencias e injertos, propios del eclecticismo arquitectónico porteño.

3) Mezcladito.

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La iglesia parroquial de San Pedro González Telmo se llama, en realidad, Nuestra Señora de Belén. Y lo de San Telmo es un sincretismo entre dos santos que, según la guía Chaina, veneraban, respectivamente, marineros españoles e italianos: San Pedro González y San Elmo.

4) Promedicato.

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En Humberto Primo 343 hay una escuela pública que funciona desde 1887. Hasta ese año y desde 1858 tuvo su sede la Escuela de Medicina, antecesora del actual Hospital de Clínicas, llamada Promedicato. Seguramente se instaló allí porque antiguamente estuvo un establecimiento de monjes betlehemitas, que se ocupaban de asistir enfermos. Y, por cierto, estos monjes habían ocupado el lugar luego de la expulsión de los jesuitas por Carlos III de España en 1767.
5) Pinchos.

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En pocos lugares de Buenos Aires se pueden comer los tradicionales pinchos vascos y navarros: un delicioso, y en general, bien potente canapé pinchado, justamente, en un trozo de pan. Sagardi, restaurant con una famosa sede en Barcelona y unas cuantas por el mundo, queda hace unos años en la vereda de enfrente de la iglesia. En la barra, un pincho –los hay por montones- cuesta $30;una copa de vino, $ 80 y una gaseosa, $ 45. Una tentación que sale sus pesos. NT