San Lorenzo quiere jugar la final de la Liga Nacional en Boedo

La dirigencia apura la puesta a punto del Polideportivo. “Es una recuperación social que le dará vida al barrio”, dijo Julio Lamas, entrenador del equipo de básquetbol.

(CABA) El San Lorenzo finalista todavía espera rival y está muy cerca de jugar esa definición en un estadio muy especial. No, no se trata del Monumental que albergará el duelo con Lanús en el fútbol, sino un recinto mucho más pequeño, cuyo valor sentimental multiplica la capacidad de asientos por millones. Es que el básquetbol azulgrana, tras cerrar por 3-1 la semifinal de la Conferencia Sur de la Liga Nacional sobre Gimnasia de Comodoro Rivadavia, aprieta el acelerador para recibir a Peñarol o a Bahía Basket en su Polideportivo de Boedo.

Detalles técnicos separan al equipo de Julio Lamas de jugar esa final en su nuevo estadio. Hoy habrá una reunión entre dirigentes, trabajadores y hasta el cuerpo técnico para ver el estado de las obras, especialmente en cuanto a lo reglamentario: funcionamiento de tableros y relojes, principalmente, para estar en condiciones de recibir un partido oficial.

“No tener esas cuestiones en regla te puede costar un partido y por eso tenemos que asegurarnos que todo esté funcionando perfectamente”, le explicó a Clarín Román Perroni, jefe de equipo.

El tiempo juega a favor. La serie entre Peñarol y Bahía está empatada 1-1 y, como mínimo, se jugará hasta este viernes ( y se correría tres días más si hay quinto partido), además de que San Lorenzo será visitante en los dos primeros partidos de la final. Por eso, todos confían en debutar en el Polideportivo entre el 5 y el 8 de junio.

“Adelantar el debut en el Poli es una decisión que estudió la dirigencia porque el momento del club lo amerita, no sólo por lo que hizo en esta Liga. La gente ya compró 400 abonos para una temporada que empezará en tres meses. Hay entusiasmo por un proyecto de la Vuelta a Boedo que va mucho más allá del básquetbol. Es regresar al barrio con un deporte profesional tras 30 años”, razona Perroni. Esos abonos van de los 2.200 a los 6.000 pesos y los socios “refundadores” que aportaron al Fideicomiso para la Vuelta tendrán descuento.

El estadio tendrá capacidad para 2.200 personas gracias a tribunas movibles que irán bajo las cabeceras y podrán ser desplazadas para adaptar el suelo a las medidas del futsal, el handball y el vóleibol. Contará, debajo de una cabecera, con un vestuario local al mejor estilo NBA, con comodidades recomendadas por el cuerpo técnico: habrá una oficina para Lamas y su equipo, una pantalla gigante para las charlas técnicas, lockers personalizados, jacuzzi y pileta para crioterapia. Bajo la otra tribuna estarán el vestuario visitante, el de los árbitros y la sala para controles antidóping.

Julio Lamas, DT e hincha, le pone palabras a sensaciones que van mucho más allá de lo deportivo: “Es importantísimo tener un lugar propio para trabajar y darle marco al proyecto. Es también una recuperación social que le dará vida al barrio y, en definitiva, la Vuelta a Boedo tiene un significado muy especial en el ADN sanlorencista. Para mí, es el recuerdo de ir al Viejo Gasómetro con mi viejo y volver a vivir un poco de eso”. NR

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