Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

Saladitas, un modelo que crece sin control en los barrios

Las ferias repercuten en la economía local y las autoridades no intervienen.

(CABA) en los últimos tres años, la cantidad de ferias tipo Saladita se duplicó en la Ciudad. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires (FECOBA), en marzo hubo 123 ferias contra 61 que había en el mismo mes de 2012. Respecto de los puestos en esos lugares, la cantidad subió en el mismo plazo de 3.182 a 7.171.

Casi el 82% de esos puestos se dedican a la indumentaria, lo que genera competencia desleal con los comercios, porque se trata de venta en negro, con prendas que provienen de talleres clandestinos donde se esclaviza y usan materias primas de origen incierto. El segundo rubro más afectado, con el 5,24%, es el calzado.

El fenómeno de las “saladitas” es tal que también abrió un negocio inmobiliario. Muchos dueños de galpones o locales grandes prefieren alquilarlos a quienes organizan estas ferias. Las ganancias son muy altas: por un puesto precario, en las zonas con más público, se pueden pagar de $ 500 hasta $ 1.500 por día, según la ubicación dentro del predio, precios similares a los de La Salada. No en vano los administradores del paseo de compras Punta Mogote de La Salada quieren abrir una feria en la galería de Santa Fe 3535, a tres cuadras del shopping Alto Palermo. El barrio más afectado es Floresta, con el 51% del total de puestos en “saladitas” de la Ciudad.

Es que la relación entre “saladitas” y manteros es directa: la mercadería suele provenir de los mismos productores. Son las mismas organizaciones cuasi-mafiosas las que surten a ambos canales de venta, tal como indican investigaciones de la Justicia porteña.

salada

Comentarios

Ingresa tu comentario