Buenos Aires, 24/09/2017, edición Nº 1775

Sacheri: “me imaginaba entrar a una librería y ver mi nombre”

(CABA) “No te sabría decir qué es lo que vuelve cinematográfico a un libro. Y tampoco quiero enterarme”. Eduardo Sacheri, escritor argentino, hincha de Independiente, profesor de Historia, dueño de dos grandes relatos “cinematográficos”. Uno descubierto por Juan José Campanella y que terminó convertido en la premiada “El secreto de sus ojos”. El otro, de la mano del director Juan Taratuto, “Papeles en el viento”, una conmovedora novela futbolera sobre...

(CABA) “No te sabría decir qué es lo que vuelve cinematográfico a un libro. Y tampoco quiero enterarme”. Eduardo Sacheri, escritor argentino, hincha de Independiente, profesor de Historia, dueño de dos grandes relatos “cinematográficos”. Uno descubierto por Juan José Campanella y que terminó convertido en la premiada “El secreto de sus ojos”. El otro, de la mano del director Juan Taratuto, “Papeles en el viento”, una conmovedora novela futbolera sobre la amistad masculina. Igual que la vez anterior, Sacheri escribió el guión junto al director y se mantuvo al margen -nuevamente- en la elección de los actores. “Yo me siento más seguro en el mundo de los libros”, dice.

Como autor, ¿cuesta soltar a los personajes?
Jamás me los imagino físicamente como tal actor. Yo puedo escribir una historia pero no puedo saber si un actor es bueno o malo, si es dúctil o no, no es mi área. Y de hecho para mí siempre hay sorpresas. Cuando me dicen ¿qué te parece Fulano para tal personaje? Mi respuesta es el asombro.

De hecho, hay una anécdota de Sacheri que le preguntó a Campanella por qué había elegido a Pablo Rago para interpretar al viudo Morales en “El secreto de sus ojos”, cuando en el libro el personaje era alto y rubio. “Campanella venía de dirigirlo en ‘Vientos de agua’. Y él sabía que le iba a servir. Listo, para mí ya está, no tengo más nada que opinar”, dice el escritor.

“El secreto…” terminó ganando un Oscar. ¿Qué repercusión tuvo el premio para vos?
Tuve un aluvión de exposición (los escritores no estamos muy acostumbrados) y sobre todo de proyección internacional de mis libros.

¿Pensabas que esto te podía pasar?
No. Cuando empecé a escribir me imaginaba entrar a una librería y ver mi nombre ahí, en un libro. También soñé con estar en un cine y que al final de la película, en los créditos, apareciera mi nombre. Fin de los sueños. Todo lo que pasó después, y sigue pasando, superó.

Y cuando Taratuto, otro director de cine, volvió a pedirte otro de tus libros, ¿qué te pasó esa vez?
Me volví a sorprender. Encima, “Papeles en el viento”, la escribí durante la feliz tempestad de “El secreto…”: quilombo, medios, premios y ese cambio de vida… Porque yo no tenía ganas de cambiar la forma de mi vida, entonces no es casual que los amigos de “Papeles…” vivan en Castelar (yo soy de ahí), que tuvieran 40 y pico de años como yo, que fueran hinchas de Independiente. Fue como tirar el ancla: no me interesa que mi vida se convierta en otra cosa.

¿Qué tiene de autobiográfica la historia de “Papeles…”?
Los personajes tienen rasgos míos, algunos que me gustan y otros que deploro. Rasgos de otras personas que conozco, pero lo más biográfico son los miedos.

Sigue dando clases de historia en un colegio secundario de Ramos Mejía. ¿Por qué? “Porque me obliga a conectarme emocionalmente con los demás, es muy fácil para el escritor caer en el aislamiento”. ¿Cómo reaccionan los chicos? “Para mis alumnos soy Sacheri hasta la primera lección o el primer ‘uno’. Después, soy el pelado de Historia. Y eso es lo mejor que puede pasar”.

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Fuente: La Razón

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