Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Roberto Lavagna presentó su nuevo libro en El Ateneo

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El auditorio de la librería El Ateneo, de la calle Florida, fue colmado por la invitación del ex ministro de Economía a escuchar la presentación de su libro “Un futuro posible”.

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(CABA) Fue presentado en El Ateneo de la calle Florida, un compendio de trabajos y miradas sobre distintos puntos centrales de la administración del Estado, realizado por diversos autores de renombre, convocados por el propio Lavagna. De la edición participan grandes referentes en materia política económica como Daniel Arroyo, Miguel Peirano, Alberto Abad, Héctor Huergo, Eugenio Burzaco, Diego Gorgal, Alieto Guadagni, Rodolfo Gil y Jorge Sarghini, entre otros importantes dirigentes. “Que se tenga muy claro que este es un espacio plural con gente con un profundo compromiso democrático”, sostuvo Lavagna, al inicio de la presentación.

El evento contó con la exposición del historiador y politólogo Natalio Botana, que se definió como amigo personal de Lavagna, con quien tiene “muchos años de amistad y diálogo”. Botana fue contundente en su visión, que sirvió casi como una clase magistral.

“El libro explora un futuro que se define mediante tres palabras emblemáticas: lo posible, lo consensual y lo razonable. Tres vías para encarar un diálogo cívico, hoy tan urgente como prioritario”, explicó Botana, ante la atenta mirada, entre otros, del ex presidente, Eduardo Duhalde, sentado en primera fila.

“Lavagna presenta este libro como una herramienta política e institucional. El texto entra de lleno en uno de los problemas cívicos más importantes: el déficit de representación política y la fragilidad del sistema de partidos”, agregó.

Botana también realizó una breve descripción sobre sus experiencias vividas en Chile y Uruguay y cómo esos países resolvieron el período post dictadura. Tomando el libro de Lavagna como disparador, apuntó a distintas cuestiones de la realidad política y social de la Argentina: “Tenemos una democracia electoral, todavía no tenemos una democracia institucional que sirva para abrir la puerta de una democracia de ciudadanos”.

Para cerrar, Botana fue concreto. “Este libro en la vena del pensamiento político clásico es una cruza entre la fecundidad de las ideas y el legado de la experiencia. Ambos expresiones del ánimo se retroalimentan. Las ideas sin experiencias suelen vagar por el cielo de las abstracciones”.

Lavagna fue el expositor final. Solo con una ayuda memoria y mucho sentido del humor, el economista trazó una columna vertebral entre lo que plantea el libro y la actualidad. “Es un país fenomenal como potencial pero es menos fenomenal en términos de las realidades concretas, cotidianas, que vivimos todos los ciudadanos”, afirmó.

“Desde el 2007, estamos ante un progresivo freno. En los últimos años hemos ido desacelerando nuestro ritmo de crecimiento, de expansión y hoy necesitamos diez años más para lograr duplicar el ingreso”, agregó.

Entre el auditorio, se encontraban el también ex ministro de economía y actual integrante del equipo económico de Sergio Massa, Miguel Peirano; el ex jefe de la AFIP, Alberto Abad; el diputado nacional, Eduardo Amadeo y el ex ministro de economía bonaerense, Jorge Sarghini.

Lavagna habló de la existencia de un “cambio de rumbo”, luego de las Primarias y afirmó que la ratificación del resultado de las PASO significará un “avance institucional. No habrá manipulación de la Constitución por razones de oportunismos políticos. No habrá cambios en la Corte Suprema y habrá un marcado cambio de equilibrios entre el legislativo y el ejecutivo”.

“Con esto al alcance de la mano vendrán en los tiempos que vienen, sin querer adelantar demasiado las cosas demasiado: una reforma electoral, una nueva relación entre los poderes, una nueva relación entre la Nación y las provincias y una nueva relación entre los ciudadanos y el gobierno, que asegure que ningún órgano del Estado tenga capacidad de presionar a los ciudadanos. Esto es fundamental en términos de respaldar la libertad de cada uno de nosotros”, agregó.

En tanto, Lavagna no pudo sortear su mirada económica: “Lo primero que hay que hacer es evitar caer en las ilusiones extremistas o en las populistas de querer repartir lo que no se produce. El punto en común es que los dos defienden la idea de ‘a los amigos todo’ y a los ciudadanos el relato. Un relato que va cambiando de acuerdo a qué extremo estemos hablando. Pensar cómo reconstituimos los superávits gemelos, cómo recuperamos la competitividad, cómo logramos expandir la inversión. Asumir con claridad la idea de construir una economía de mercados competitivos”.

En términos políticos, apuntó a las responsabilidades del conjunto de los argentinos: “La sociedad somos todos, pero no somos todos igualmente responsables. La mayoría silenciosa elige de acuerdo a los que los dirigentes le dan para elegir. Más que elecciones, tienen opciones. ¿Cómo es posible que pequeñas provincias se conviertan en el semillero de todos los cargos del Estado? Autoridades que no están a la altura de lo que es el mundo moderno”, concluyó.

Lavagna sentenció que los partidos políticos se transformaron en “maquinarias de colación laboral” y que la sociedad no reclama, por ejemplo, “que se gasten dos mil millones de dólares en una central nuclear vieja como Atucha y ni un peso en radarización”. En ese punto, Lavagna lo relacionó con el crecimiento del narcotráfico: “¿Colombia y México no se pueden repetir en la Argentina? Cuidado, se pueden equivocar”. Antes de cerrar, el ex candidato presidencial fue aún más directo: “¿Por qué la tolerancia al desorden social? ¿Por qué hemos ido aceptando la aniquilación de la cultura del trabajo? Dejaremos de ser un país de subsidiados y trataremos de ser un país de oportunidades. Que Argentina deje de ser un país oruga y se convierta en un país mariposa”.

Fuente consultada: Infobae

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