Buenos Aires, 17/08/2017, edición Nº 2076

Roberto D’Anna, el coleccionista serial de Flores

Se especializa en objetos relacionados su barrio, pero dice que, cuando se cansa, busca “oxígeno” en otras colecciones. (CABA) Roberto D’Anna es un coleccionista serial. Y también vecino de Flores. Estos dos rasgos hicieron causa común en el emprendimiento de hacer resurgir el antaño del barrio a través de una gran colección de objetos que van desde estampas, revistas, libros y muchos más. “A mí me hubiera gustado nacer en...

Se especializa en objetos relacionados su barrio, pero dice que, cuando se cansa, busca “oxígeno” en otras colecciones.

Roberto D’Anna Flores

(CABA) Roberto D’Anna es un coleccionista serial. Y también vecino de Flores. Estos dos rasgos hicieron causa común en el emprendimiento de hacer resurgir el antaño del barrio a través de una gran colección de objetos que van desde estampas, revistas, libros y muchos más.

A mí me hubiera gustado nacer en otra época, en la Buenos Aires de principios del siglo XX. Y con esto encontré una manera de reconstruirla, de recordar cómo se hacían las cosas y marcar la diferencia de cómo son ahora”, explica Roberto, y amplía para un artículo escrito por Sebastián Clemente en Clarín: “Una vez me dijeron que era un fundamentalista de Flores. Al principio no me gustó pero después sí, porque yo apunto a reconstruir la identidad y el tejido que tuvo Flores, que es un barrio completo, con iglesia, cementerio, plazas y una historia de más de 200 años”.

Roberto empezó a juntar objetos relacionados con Flores hace 15 años, cuando decidió fundar el periódico Flores de Papel, y a vincularse de otra forma con el barrio, que además de él tiene apenas otro coleccionista. “Yo no sabía nada de esto, fui aprendiendo”, dice. Entre sus cosas hay libros de Roberto Arlt y César Aira, dos de los escritores más famosos del barrio. También medallas, postales, fotos, publicaciones, programas de cine y hasta las cajitas de fósforos que daban en los hoteles alojamiento. También tiene dos viejos carteles indicadores de calles, de Nazca y de Gregorio de Laferrere. “Los compré en San Telmo, no me colgué de la pared para arrancarlos”, avisa por las dudas.

Con el Papa de Flores las colecciones tienen otro valor, se hacen internacionales. Pero igual todavía me cuesta juntar objetos vinculados con Bergoglio, porque a los coleccionistas nos gusta la historia, y para nosotros tienen valor las cosas de más de tres o cuatro décadas”, asegura D’Anna.

Comentarios

Ingresa tu comentario