Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

Ríos, el cajero de Macri

Es canoso. De mediana estatura. Algunos lo comparan en Flores con un personaje siniestro que toma mas bronca hoy 25 de enero, día en que se recuerda con dolor al fotógrafo asesinado, José Luis Cabezas: es que a Oscar Raúl Ríos tampoco le gusta que le “saquen” fotos.  Su tropa está estratégicamente distribuida en el gobierno de la Ciudad. Hace poco más de una semana que se lo vincula públicamente,...

Es canoso. De mediana estatura. Algunos lo comparan en Flores con un personaje siniestro que toma mas bronca hoy 25 de enero, día en que se recuerda con dolor al fotógrafo asesinado, José Luis Cabezas: es que a Oscar Raúl Ríos tampoco le gusta que le “saquen” fotos. 

Su tropa está estratégicamente distribuida en el gobierno de la Ciudad. Hace poco más de una semana que se lo vincula públicamente, más allá de la relación política, en negocios turbios con el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy parabuenosaires.com publica en exclusivo parte de su biografía no autorizada.

Escriben Patricio Herrero y Alan Nápoli

Fue echado de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), pero protegido por Mauricio Macri tras el derrumbe del gimnasio en Villa Urquiza. Es alfil del jefe de Gobierno en la dirigencia boquense y referente del Pro en el porteño barrio de Flores.

Pasó de ser dueño de una florería a tener su primer hotel de pasajeros en San Pedrito y Juan B. Alberdi, cerca de donde vivió Hugo del Carril. Hoy tiene ese y al menos cuatro hoteles más: tres en Mar de Plata, que se los habría comprado al Ejército, y uno en La Cumbre, provincia de Córdoba.

La mitad de los jefes comunales que el macrismo ostenta en la comuna 7 reportan a Ríos: cuenta entre los juntitas a su pareja, Liliana Iamurri -ex jefa de Inspectores de la AGC- y al abogado Guillermo Martín Peña, su socio en el negocio de los hoteles, asesor estrella devenido en una suerte de delfín político. Cuando se entregó el dinero que denuncia Lorena Martins en la causa contra su padre, Peña ya se desempeñaba como director del CGPC 7. Durante la campaña 2011 por la Ciudad, el diario Tiempo Argentino publicó una investigación en la que ponía al desnudo que el entonces primer candidato Guillermo Peña había sido procesado por enriquecimiento ilícito. 

En sus años mozos, Ríos le proveía flores a los Bomberos de la Policía Federal. Quienes vivieron de cerca aquella época, comentan que un misma corona era usada para ornamentar al menos tres funerales. Su ingreso como proveedor del departamento de Bomberos se dio de la mano de José Baez, por entonces jefe de Compras de la fuerza. En el futuro, Baez también encontraría de la mano de Ríos su lugarcito como empleado de la AGC, en el cuarto piso, cerquita de Iamurri.

El poder de Ríos y su gente en Flores creció exponencialmente cuando el diputado Daniel Amoroso, con peso propio en ese barrio, se distanció del macrismo en el 2010, épocas en que la primera línea del gobierno -incluido el propio Macri, quien fue procesado- era investigada por las escuchas ilegales.

Más cerquita del barrio de sus amores y lejos de las fotos y saludos de vecinos, Rios supo mantener encuentros en un clásico bar, con vista a la Plaza Irlanda.

Cuando decidió refaccionar su local partidari, en lugar de contratarar albañiles en forma particular, destinó personal de mantenimiento edilicio de la Agencia a pasarse una semanita en Flores (ver imágenes). Algo parecido denuncian los contratados del gobierno de la Ciudad, quienes dicen haber sido “invitados” a trabajar en las frías mañanas de la última campaña. 

En 2011, Ríos tuvo en su poder el manejo de la campaña de la Comuna 7 (Flores, y Parque Chacabuco) tanto a nivel político -aseguró a su gente a lo largo de toda la lista comunal- como por el manejo de la caja. En ese marco, se denuncia que recibió aportes en efectivo, y sin recibo, por parte de Raúl Martins, hoy investigado por la Justicia.

Por su relación personal con Macri, alimentada desde Boca, Ríos supo construir poder en la Ciudad, y a pesar del cúmulo de escándalos que viene protagonizando, hasta ahora se mantiene inmune. E impune. No perdió influencia en ningún terreno: en la AGC, hoy a cargo de Javier Ibañez, conserva su tropa. En Boca oficia de contrapeso y es -forzadamente- aliado de su presidente, el Tano Angelici. Cuenta, tamibién, con despacho propio en la sede comunal de Culpina y Rivadavia.

Una de sus gloriosas aventuras -informan fuentes reservadas a parabuenosaires.com- fue un viaje de negocios a junto a “Franco y el Coti” al Perú, de donde volvió con “80 hectáreas en tierras selváticas de regalo”. Por lo menos así es lo que cuenta en las cenas con sus amigos directos, aseguran estas fuentes.

Por estos días, la historia de Ríos se alimenta de centímetros en los medios de comunicación de todo el país. Algo impensado para este anónimo canoso, de mediana estatura y pocas palabras, que algunos lo comparan con un personaje siniestro, que toma mas bronca hoy 25 de enero, día en que se recuerda con dolor al fotógrafo asesinado, José Luis Cabezas.

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