Restauran casa centenaria en Vicente López

La arquitecta Paula Herrero y un equipo de colaboradores, entre los que se destacan la paisajista Chunchuna Villafañe y el muralista Rodolfo Sorondo, pusieron en valor una casa en Vicente López para vivir en conexión con los espacios exteriores.

(PBA) Una casa casi centenaria, con patio delantero y gran jardín, típica de las afueras de Buenos Aires, se transformó en una vivienda contemporánea en la que priman los espacios amplios, luminosos e integrados, la madera, el arte y el verde como protagonistas.

Se levanta en un terreno de 17 por 40 metros: tiene dos plantas, un altillo y varias terrazas; un patio de ingreso con entrada de auto y jardín seco con intervención del muralista Rodolfo Sorondo; cocina integrada al comedor y a la sala de tv y living; dormitorio principal en suite, otro de huéspedes, un estudio con expansión a una terraza y zona de dormir en el altillo. En el exterior, junto a la piscina, una cocina que se integra a un espacio para disfrutar al aire libre, en torno a un jardín intervenido desde la óptica paisajista de la arquitecta Chunchuna Villafañe.

La obra fue encargada por una diseñadora gráfica de origen armenio, amante del arte, la cocina y la jardinería, conceptos que se cuidaron especialmente y que están muy presentes en la “Casa Siri”.

En este trabajo de remodelación se destacan cinco puntos salientes:

La transformación de la suite principal. Pasó de ser la unión de sectores compartimentados, a un ambiente más amplio e integrado, para lo cual fue necesario tirar abajo algunas paredes. “Fue la primer operación de diseño: lograr un único espacio dormitorio y vestidor”, cuenta Herrero. Y agrega: “La siguiente operación fue generar un tamiz rítmico y sucesivo de listones de guatambú natural de piso a techo”.

El desafío del pabellón de jardín. Se buscó reunir varias funciones de la vida cotidiana en un espacio exterior: depósito, vestuario, sala de baño y cocina, todo en el sector de solarium y piscina. Tras una puerta plegadiza de lapacho macizo ranurado, hay un espacio mínimo de mesada y guardado.

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Intervención artística en el patio. El muralista y arquitecto Rodolfo Sorondo realizó un mural que ubicó en una medianera de 4 metros de altura para poder ser visto desde el estudio de la dueña de casa, con un banco, a nivel del suelo, que funciona como su complemento. “En base a la impronta de la cultura armenia, el motivo principal de la obra es la figura de pavos reales con otros elementos abstractos y rítmicos, que producen un fuerte efecto plástico multicolor en el patio de la casa”, describe el artista.

Muebles de líneas simples. “Trabajamos el diseño de todo el equipamiento, manteniendo los muebles y objetos que la dueña de casa quiso mantener”, comenta Herrero. En el resultado se observan las líneas simples, como suspendidas, tanto en estantes, lugares de guardado, mesas y tablones.

El jardín, armonioso y cuidado. Las plantas y las flores es una de las debilidades de la dueña de casa, que hasta posee una colección de orquídeas. Fue un gran desafío cuidar que las plantas ya existentes en la casa no sufrieran los efectos de la obra. La arquitecta Chunchuna Villafañe se ocupó de diseñar el jardín.

S.C.