Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Restauran 55 relojes solares en las calles porteñas

Son marca Seiko y están comprendidos dentro del inventario del mobiliario urbano de Buenos Aires. Fueron donados a la Ciudad por el gobierno de Japón y, en su tiempo, fueron considerados como de avanzada, ya que pocas ciudades del mundo contaban con este tipo de relojes solares, que llegaron a Buenos Aires a fines de los 70, durante la intendencia de facto del dictador Osvaldo Cacciatore. Foto: Clarín (CABA) Según...

Son marca Seiko y están comprendidos dentro del inventario del mobiliario urbano de Buenos Aires. Fueron donados a la Ciudad por el gobierno de Japón y, en su tiempo, fueron considerados como de avanzada, ya que pocas ciudades del mundo contaban con este tipo de relojes solares, que llegaron a Buenos Aires a fines de los 70, durante la intendencia de facto del dictador Osvaldo Cacciatore.

Foto: Clarín
Foto: Clarín

(CABA) Según consignó el diario Clarín, su cuidado está a cargo de la Dirección General de Mantenimiento y Talleres, del Ministerio de Ambiente y Espacio Público.

Un equipo técnico especializado en relojería trabajó para restaurarlos: “Además de renovarlos a nivel estructural –muchos tenían los vidrios dañados y las columnas estaban en mal estado– se les incorporó un segundo circuito de batería solar para que además de dar la hora puedan estar iluminados durante la noche”, explicó el arquitecto Pablo Fiorito, quien coordinó los trabajos. “También se agregó un controlador inteligente que evita que falle el colector de energía solar antiguo, que era uno de los problemas que tenían estos relojes”, explicó.

A la mayoría se les cambió los cristales y se chequearon y renovaron las columnas que los sostienen, similares a las de alumbrado público. Como sucede con los monumentos y el mobiliario urbano, también padecen el vandalismo. En marzo, mientras la Ciudad trabajaba en la recolocación del reloj de Av. del Libertador y Udaondo, robaron la columna.

En cuanto al trabajo específico de modernización, se les colocó un sistema de iluminación de LED, repararon las células solares antiguas y cambiaron y ampliaron los acumuladores de energía solar. Antes solo tenían capacidad para dar la hora, mientras que ahora también se iluminan. Además, con pintura reflectiva se les destacó el cuadrante.

Los 55 relojes están ubicados en esquinas emblemáticas de la Ciudad: San Juan y Boedo, Rivadavia y Reconquista e Yrigoyen y Defensa (en Plaza de Mayo, uno frente al otro), 9 de Julio y Corrientes, Entre Ríos y Rivadavia (frente al Congreso), en el cruce de las avenidas Coronel Díaz y Las Heras; a lo largo de Pueyrredón, en los cruces con las avenida Las Heras, Santa Fe, Córdoba y Rivadavia; en la calle Brasil, frente a la estación de trenes de Constitución; en Montes de Oca y Brandsen, en el barrio de Barracas; en cuatro esquinas de avenida La Plata, en Caballito; en la Costanera Norte y el Aeroparque; y en Escalada y Eva Perón, en Villa Lugano; entre muchos otras esquinas y otros barrios.

Diego Santilli, ministro del área, destacó que “es el primer sistema de iluminación de tecnología LED con acumulación de energía solar en la vía pública”. Le elección del LED para estos relojes responde a la performance y al costo de este tipo de iluminación. Por un lado, consume entre un 80% y un 90% menos que la iluminación corriente y dura hasta 50.000 horas (la estándar no supera las 2.000 horas de duración). Además no emiten calor, son ecológicas –no poseen ni mercurio ni tungsteno– y casi no demandan mantenimiento. Por eso también se comenzaron a colocar en las luces de los semáforos y para iluminar monumentos y frente de edificios, públicos y privados.

“Poner en valor los relojes solares que están en la vía pública era una tarea pendiente. En este caso la particularidad es que se trata de un mobiliario ecológico, ya que no utilizan energía eléctrica. Y la colocación de los LED responde a la misma lógica de ahorro energético. Creo que le suman un atractivo a Buenos Aires y son un aporte más para la Ciudad Verde que promovemos”, opinó Santilli.

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