Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Repaso por la obra del autor de “El loco Chávez”

La retrospectiva “Trillo: de puño y letra”, que se inaugura en la sala Juan L. Ortiz de la Biblioteca Nacional este miércoles a las 19 pone en perspectiva la trayectoria del guionista de trabajos memorables como “El Loco Chávez”, “Las puertitas del Sr. López”, “Cybersix”, “Alvar Mayor” y “Clara de Noche”. (Ciudad de Buenos Aires) Considerado por muchos el continuador de Héctor Germán Oesterheld, Trillo (1943-2011), también guionista de “El...

La retrospectiva “Trillo: de puño y letra”, que se inaugura en la sala Juan L. Ortiz de la Biblioteca Nacional este miércoles a las 19 pone en perspectiva la trayectoria del guionista de trabajos memorables como “El Loco Chávez”, “Las puertitas del Sr. López”, “Cybersix”, “Alvar Mayor” y “Clara de Noche”.

(Ciudad de Buenos Aires) Considerado por muchos el continuador de Héctor Germán Oesterheld, Trillo (1943-2011), también guionista de “El síndrome Guastavino”, Cosecha verde” y “Un tal Daneri”, dio vida a decenas de historias dibujadas por Alberto Breccia, Enrique Breccia, Horacio Altuna, Domingo Mandrafina, Carlos Meglia, Jordi Bernet, Pablo Túnica, Lucas Varela, Juan Bobillo y muchos otros destacados artistas.

El propio Trillo enumeró en una entrevista que cosas tenía en cuenta cuando se sentaba a escribir sus guiones: “Uno, las historias de costumbres urbanas, subrayando a veces con trazos más gruesos las torpezas y la pequeñez de nuestras mezquindades cotidianas; dos, las que incorporan algún ingrediente fantástico a la realidad más pedestre; tres, las que especulan sobre cosas que ocurrirán mañana”.

Fanático de las historietas de chico, Trillo comenzó su labor profesional en 1963 y al año siguiente entró a trabajar en la revista Patoruzú (en la que colaboró hasta 1968) y en la editorial García Ferré, escribiendo cuentos y notas periodísticas además de guiones para las series de historietas de la publicación: Hijitus, Antifaz, Topo Gigio y La Familia Panconara, entre otras.

Fue, además, coordinador creativo y redactor (en dupla con Alejandro Dolina) de Satiricón; jefe de redacción de Mengano, dirigida por Carlos Marcucci, y uno de los impulsores de Superhumor.

Luego se trasladó a Fierro, donde se publicaron “El husmeante y El caballero del piñón fijo” (Mandrafina), “Matando el tiempo” (Saborido), “Basura” (Giménez), “Peter Kampf lo sabía” (Mandrafina) y “Custer y Light & Bold” (Bernet).

En 1984 recibió el premio al mejor guionista del año en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Y en 1986 Fierro hizo una encuesta entre sus lectores, en la que fue elegido el mejor guionista. También se alzó con el premio de mejor guión, por “El reino azul”, historieta dibujada por Enrique Breccia.

Entre sus guiones destaca el de “Las puertitas del Sr. López” que apareció en la revista El Péndulo en octubre de 1979, y luego en Humor desde 1980. El personaje de López, es un oficinista cobarde e incapaz de rebelarse, que ingresa a otros mundos traspasando las puertas de un baño, pero siempre regresa a su realidad.

Según Horacio Altuna “la historia trataba de un tipo muy pusilánime; era una visión de la Argentina bajo la dictadura”. Fue llevada al cine por Alberto Fischerman en el año 1988 y obtuvo el Gran Premio en el Festival Chaplín del Humor, en Vevey, Suiza.

El guionista escribió largas sagas y entregas autoconclusivas; cruzó temas, contextos, estilos; redactó por encargo y a destajo; trabajó con dibujantes de todas las edades y publicó tanto en la Argentina como en el exterior.

Además de incitar a releer sus obras más populares, “Trillo: De puño y tecla” busca iluminar zonas menos frecuentadas de su oficio –en borradores, apuntes y reescrituras– y de sus aledaños (la redacción publicitaria, su inicial experiencia como narrador, incluso sus declaradas lecturas de infancia).

El primer eje de la muestra es cronológico y presenta –entre otros muchos materiales– las publicaciones nacionales e internacionales en las que participó (algunas, incluso, nunca traducidas al español), los libros y folletos que escribió y las novelas y cuentos que editó junto a unos amigos y firmó con seudónimo, mucho antes de abocarse a la historieta.

Y a esto se suman varios de los trabajos que realizó para publicidad: desde la campaña del “Che Pibe” del Banco Popular Argentino, con el célebre jingle compuesto por Dolina, hasta la de desodorante “Agítese después de usarlo” y la de Casa Muñoz, de los maniquíes animados.

El segundo eje, organizado temáticamente, está centrado en el contenido de su producción: presenta desde las libretas donde permanentemente tomaba apuntes; borradores de guiones; versiones modificadas, inconclusas o inéditas hasta los dibujos originales de gran parte de su obra.

Los dibujos incluyen tanto sus personajes clásicos como páginas descartadas o enviadas de prueba al exterior. Y materiales filmados como entrevistas, animaciones, publicidades y una docena de testimonios recogidos para esta muestra.

Carlos Trillo conocía el oficio al “pie de la tecla” y eso le permitía, en una suerte de doble juego, utilizar los condicionamientos de la industria para trasgredirlos.

El guionista estaba intencionalmente abocado a romper los moldes y por ello cualquier afán de ordenamiento de su obra es, en este sentido, un intento condenado al fracaso. Paradójicamente, ese es el desafío propuesto por la muestra, señalan los organizadores: “presentar un guionista inclasificable”.

 

|Fuente: Télam

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