Buenos Aires, 20/08/2017, edición Nº 2079

Removerán la capa de cera oscura que envuelve los monumentos

Les habían colocado la pintura para protegerlos del vandalismo. Ahora, tras numerosas críticas, buscan que recuperen su esplendor.

(CABA) Los próceres de la patria volverán a lucir su color bronce original. Luego de que expertos en patrimonio y organizaciones vecinales cuestionaran la pintura negra con la que un día aparecieron cubiertas las esculturas de la ciudad, el gobierno porteño dio marcha atrás con la decisión tomada hace dos años para proteger a las obras del vandalismo.

En pocos días más, un equipo de restauradores comenzará a eliminar la capa de cera oscura que envuelve a héroes como Carlos María de Alvear, Justo José de Urquiza o San Martín. La intención es recuperar la pátina característica de los bronces expuestos a la intemperie y al paso del tiempo.

Ya están armando los andamios para que los expertos se trepen a cambiarle el color a una de las esculturas más importantes del país: el ahora ennegrecido monumento ecuestre a Carlos María de Alvear, un ícono de Recoleta frente a plaza Francia. Este prócer, tanto como el resto de las esculturas, fue oscurecido con la intención de facilitar la remoción de grafitis y suciedades por medio de máquinas hidrolavadoras, explicó el gobierno de la ciudad en su oportunidad.

Sin embargo, la polémica intervención de la escultura de Antoine Bourdelle, fue cuestionada hasta por la propia directora del Museo Bourdelle de París, Amelie Simier, cuando visitó Buenos Aires, el año pasado, con el objetivo de informarse sobre lo ocurrido con el emblemático monumento traído desde su país en 1925.

“Los franceses nos explicaron cómo retrotraer la mala intervención y así lo haremos”, adelantó a La Nación Teresa Anchorena, titular de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, organismo que está trabajando con la Dirección de Espacios Verdes en un ambicioso proyecto de puesta en valor de las esculturas de la ciudad de Buenos Aires.

Según la especialista en patrimonio, el tratamiento aplicado “es reversible”, es decir que no se afectó la nobleza del material. La restauradora Cristina Lancellotti, desarrollará ese trabajo bajo la asistencia técnica de Francia. El especialista en bronce Antoine Amarger y Simier realizaron una prueba piloto en una parte de la figura de Alvear y llegaron a la conclusión de que, con un tratamiento químico adecuado, es posible obtener una pátina similar a la ideada por su autor con el desgaste natural que sufre el material con el paso del tiempo a la intemperie.

Una vez concluida la puesta en valor de Alvear, la intención es limpiar la pintura del resto de las esculturas y monumentos de la ciudad. Entre ellos, el de Urquiza en Palermo; Giuseppe Garibaldi, en plaza Italia, y el de San Martín, en Retiro.

Sobre el presupuesto estimado para la remoción, los especialistas estudiarán el tratamiento de cada obra y luego elevarán un informe al gobierno para su ejecución. Las organizaciones civiles, que habían polemizado con el gobierno porteño por la pintura, afirmaron que apoyan la nueva iniciativa. En su momento adujeron que la pátina negra les brindaba “dureza y uniformidad” a los próceres y que se debía respetar el color original ideado por el artista.

“Celebramos que se haya decidido recuperar las pátinas de las esculturas contando con el inmejorable asesoramiento de los especialistas de los museos Rodin y Bourdelle. Esta iniciativa, que contribuye a la buena preservación y al prudente mantenimiento del patrimonio arquitectónico y urbano de Buenos Aires, merece nuestro más caloroso apoyo”, dijo Germán Carvajal de Basta de Demoler.

La Comisión Nacional de Monumentos trabaja con la Dirección General de Espacios Verdes en un protocolo de cooperación en el que se establece que, antes de intervenir una obra, deberán consultar al organismo encargado de velar por el patrimonio. El protocolo forma parte de un proyecto a punto de ser aprobado por el Poder Ejecutivo que comprende la declaratoria de 100 esculturas de todo el país como Monumento Histórico Nacional. Aproximadamente unas 60 están ubicadas en Capital Federal y en Buenos Aires; el resto se distribuyen en distintos lugares del interior.

El proyecto prevé restaurar otra obra emblemática de Bourdelle, Heracles arquero, figura a la que le sustrajeron su arco. “Ya mandamos a Francia un molde de la parte de la obra donde tiene que encastrar el arco y ellos nos enviarán esa pieza para que nosotros la coloquemos”, explicó Anchorena.

Heracles, en plaza Dante, el Monumento a Alvear, de la Avenida Libertador al 1200, y El centauro moribundo, en la plaza Justo José de Urquiza, conforman el llamado Conjunto Bourdelle de la ciudad, en honor a uno de los más destacados artistas europeos.

La lista de prioridades incluye al Pensador, de Auguste Rodin. Una de las pocas copias que hay en el mundo de esa obra está emplazada en plaza del Congreso donde, a pesar de que está cubierto por un cristal de seguridad, sufre constantes ataques. Además de revertir su color, será trasladado en breve al Museo Nacional de Bellas Artes. “Este año se cumplen 100 años de la muerte de Rodin y estamos pidiendo que vaya al Bellas Artes para su protección“, explicó Anchorena.

Se les restituirán piezas faltantes al Monumento a la Cordialidad argentino-uruguaya, a cargo de los uruguayos Antonio Pena y Julio Vilamajó de parque Lezama y al Monumento Canto al Trabajo de la avenida Paseo Colón al que le sustrajeron parte del piso. El conjunto escultórico de San Telmo sufre décadas de abandono a pesar de ser una de las esculturas más importantes del argentino Rogelio Yrurtia. NR


Fuente: La Nación

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