Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Refugio para perros en Barracas podría desaparecer

Una mujer de 72 años, Rogelia del Carmen Montero, rescata perros de la calle, los cuida y los da en adopción. El terreno, que perteneció a Ferrocarriles, podría ser expropiado por el Ejecutivo porteño. (CABA) Una mujer, Rogelia del Carmen Montero, creó de la nada un refugio para perros abandonados denominado “Dame la patita”. El refugio nació hace más de diez años en el barrio de Barracas y fue la...

Una mujer de 72 años, Rogelia del Carmen Montero, rescata perros de la calle, los cuida y los da en adopción. El terreno, que perteneció a Ferrocarriles, podría ser expropiado por el Ejecutivo porteño.

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(CABA) Una mujer, Rogelia del Carmen Montero, creó de la nada un refugio para perros abandonados denominado “Dame la patita”. El refugio nació hace más de diez años en el barrio de Barracas y fue la propia Carmen quien juntó maderas y chapas de la calle para construirlo. Con el tiempo, fue sumándose la colaboración de otras personas que donaron dinero para construir los caniles de material.

En la actualidad, Carmen vive en este refugio junto con 25 perros y cinco gatos. Los alimenta todos los días, los cuida y cura para darlos en adopción a personas que anhelan una mascota. Tiempo Argentino se acercó al refugio de Carmen, y a la pregunta de cómo comenzó esta devoción por los animales, ella respondió que “quizás lo explique mi propia vida”.

–Quedé huérfana de madre a los 4 años, tuve descalcificación por falta de alimentación, y no tenía quien me cuide. Mi hermanito menor murió intoxicado a los tres años. Pero, gracias a Dios, salí con la mente fuerte. Estoy viva. Me casé, me separé, tuve cuatro hijos, dos varones y dos mujeres que adoro. Lucho. Siempre luché. Nunca bajé los brazos. Viví 36 años como casera, en las calles México y San José. Desde 1978 hasta hace dos años. Estuve viviendo un tiempo en otra casa, como casera, pero estaba muy deteriorada. Al mismo tiempo, me llegó la información de que acá podía traer a mis perros, que no iba a tener muchos problemas. Y bueno, comencé a traerlos. Comenzamos a ayudarlos con los cartoneros. Y ahí surgió lo de hacer este refugio, que cuenta con donaciones de gente a quienes les gustan los animales, y voluntarios que animan un site en Internet, para agilizar los trámites de adopción.

–¿Cómo nació el hogar “Dame la patita”?
–La mayoría de estos perritos proviene del desalojo de la avenida Garay, entre 24 de noviembre y Loria, que se produjo hace unos diez años. Había allí una especie de asentamiento, y cuando sacaron a la gente a la calle y enchaparon la entrada, los automóviles terminaban atropellándolos y matando. El que no moría aplastado como una estampilla quedaba roto en la columna, y así. Yo alzaba a los perros, me iba a MAPA, pero no daban abasto. Así que decidí ir al Instituto Pasteur, para que vayan y castren a los machos, porque las perras estaban teniendo crías. Pero en el Pasteur me preguntaron cuántas hembras y cuántos machos había. Yo no lo sabía. Me dijeron que los cuente y que vuelva. Nunca más volví, porque me encariñé con ellos.

–Te habrás encontrado con una escena no muy halagüeña…
–Había de todo. Perros sarnosos, con moquillo, perras preñadas. Comencé a llevarles comida, en un changuito, caminando unas 60 cuadras porque la línea 23 no quería llevarme. Les daba de comer, les ponía agua fresca. Era una nube de perros que se habían apropiado de un sector donde nadie podía entrar, salvo yo.

–¿Cómo nació tu devoción por los animales, por cuidar animales?
–Siempre me gustaban mucho los animales. Yo nací en Salta y mi padrino me había regalado una ternera, una vaquita que quise mucho. Quizás de ahí nació mi amor por cuidar a los animalitos.

–Hay rumores de desalojo también aquí, en tu refugio…
–Sí, me falta hacer el techo, y preciso ayuda. Pero, al parecer, el gobierno de la Ciudad tirará todo esto. Anduvieron merodeando algunos inspectores. Mi pedido es que me respeten este lugar, por el que yo no pretendo ninguna remuneración. Sólo trato de hacer un bien, de curar a los perritos de la calle, y tratar de ubicarlos en casas que los puedan cuidar. Yo necesito seguir acá.

En las oficinas del gobierno de la Ciudad no confirmaron los planes de desalojo, pero tampoco los negaron.

Fuentes consultadas: Tiempo Argentino

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