Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Refuerzan la seguridad en el Sarmiento para evitar el vandalismo

La concesionaria a cargo del servicio dispuso de más agentes para evitar nuevos robos de cable.

(CABA) Para evitar que se vuelvan a robar cables en la traza del tren Sarmiento, la empresa a cargo fortaleció la seguridad en todas las estaciones y en distintos puntos del ramal, que une Once y Moreno. Anteayer, desde las 13, el tren circuló con un servicio limitado entre las estaciones Liniers y Moreno a raíz de un desperfecto técnico provocado por la sustracción de cables en las cercanías de la estación de Caballito. Por ello, la zona de Once colapsó y miles de usuarios quedaron varados. El servicio volvió a circular con normalidad 18 horas después, ayer, a las 7.

Como respuesta a lo sucedido ayer [por el lunes], se reforzaron los operativos de seguridad en toda la línea, tanto en las estaciones como en distintos puntos de la traza. Es una medida proactiva para que no sigan sucediendo este tipo de eventos“, explicó un vocero de Trenes Argentinos Operadora Ferroviaria, la empresa a cargo del servicio. En la concesionaria no pudieron precisar cuántos oficiales se sumaron ayer a los habituales operativos.

Desde ayer, a las 7, el servicio del tren Sarmiento comenzó a funcionar con normalidad y así continuó durante el resto del día. “Personal técnico de la operadora finalizó las tareas de reposición de cables que fueron robados en la zona de Caballito, garantizándose el correcto funcionamiento de los sistemas de señales y alimentación eléctrica“, precisó la empresa en un comunicado. Según la concesionaria, el hecho de vandalismo obligó a reponer y conectar unos 600 metros de cable. “Se vieron afectados 21 circuitos de vía, cada uno de los cuales debió ser reconectado con seis cables“, explicaron.

El robo de cables de anteayer fue de “una magnitud excepcional“, según la operadora. Sin embargo, aseguraron que estos hechos de vandalismo son “habituales” en todas las líneas de trenes de la ciudad, aunque en dimensiones menores con robos de 3 a 5 metros de cable. La empresa no tiene un cálculo exacto de cuántos metros se robaron en el último tiempo.

Quienes efectúan estos actos de vandalismo para obtener el cobre de los cables suelen ser adolescentes, que les venden el metal a los grandes chatarreros. Los cables que se roban están expuestos, no están enterrados. Son los que toman la corriente de la vía y la llevan al sistema de alimentación de señalamiento. Por eso los denominan “de retorno“. Son cables gruesos: 185 mm de díametro, de puro cobre, revestidos de goma. Los vándalos los fraccionan por metro, luego lo reducen y lo venden.

La acción del robo no es para nada sencilla. En la jerga, a quienes la realizan se los conoce como los “suelta hacha“, ya que hay que largar la herramienta antes de que ésta toque el cable y así evitar recibir una descarga eléctrica. En el contacto entre el hacha y el cable, además, se produce una importante explosión.

Que el robo de anteayer se haya producido en las cercanías de la estación Caballito no fue una casualidad. El tramo entre las estaciones Once, Flores y Caballito es una de las zonas donde más se concentran estos actos de vandalismo. Lo mismo entre las estaciones de Ramos Mejía y Haedo. “Éstas son las zonas más complicadas y donde están las oleadas de robos. En el entorno de Flores es porque allí hay mucha marginalidad y es una zona desprotegida. Mientras que en Haedo se puede relacionar con la presencia de gran cantidad de talleres mecánicos“, aseguró Edgardo Reynoso, delegado gremial del Sarmiento.

El robo de cables se viene registrando desde hace mucho tiempo en el ámbito ferroviario. La responsabilidad es de la policía, que no sólo conoce al pibe, sino que también a aquellos que lo comercializan en grandes escalas“, agregó el sindicalista. A la vez, aseguró que las zonas afectadas por los robos no son reparadas correctamente.

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