Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Recuperaron unos 5000 libros afectados por una filtración en la Legislatura porteña

Aún quedan por restaurar 800 ejemplares, afectados tras la rotura de un caño que destruyó parte del techo y puso en riesgo los 33 mil volúmenes que atesora la biblioteca del Palacio. El cuerpo aprobó un fondo especial para la tarea. (Ciudad de Buenos Aires) Luego de casi cinco meses de trabajo sostenido, un fondo extraordinario de medio millón de pesos y, posiblemente una de las mayores movilizaciones internas que...

Aún quedan por restaurar 800 ejemplares, afectados tras la rotura de un caño que destruyó parte del techo y puso en riesgo los 33 mil volúmenes que atesora la biblioteca del Palacio. El cuerpo aprobó un fondo especial para la tarea.

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(Ciudad de Buenos Aires) Luego de casi cinco meses de trabajo sostenido, un fondo extraordinario de medio millón de pesos y, posiblemente una de las mayores movilizaciones internas que registra el Palacio legislativo porteño, el equipo especial de restauración entrará en la última etapa de recuperación de los 5112 libros de la Biblioteca Pública Esteban Echeverría de la Legislatura, que se arruinaron por la rotura de un caño que inundó un sector de la galería superior y el piso de la sala de referencia, destruyó parte del techo y una de las arañas y puso en riesgo a los 33 mil volúmenes que atesora el archivo histórico.

Aún quedan unos 800 libros (de 1650 a intervenir) por secar, limpiar de hongos y restaurar tapas y páginas, pero lo más crítico ya pasó, según confirmó a este diario la directora de la biblioteca, María Eugenia Villa. Muchos de estos ejemplares están en un freezer, y se sacan de a tandas. Según explicó Villa, se adoptó este método para, literalmente, congelar el daño que pudiera ocasionar el agua en esos libros y dejar su intervención para más adelante. Es que cuando la directora llegó a la zona del desastre, la madrugada del 11 de junio pasado, luego de ser avisada por teléfono por el personal de seguridad del Palacio de Perú 130, tomó la determinación de evacuar todos los volúmenes existentes.

Los 33.210. Aun cuando no habían sido afectados directamente por el agua. “Cuando llegamos el techo seguía drenando agua, era como una catarata, además como era agua caliente, ya que el caño llevaba agua de las calderas, había mucho vapor. La humedad adentro de la sala era del 90%”, recordó Villa.

Según explicaron, el caño que provocó la rotura fue un flexible que se había colocado en una reparación de las tuberías de la caldera central, que por alguna falla o error en su colocación, se desprendió y liberó chorros de agua de alta temperatura durante horas. La acumulación destruyó parte del techo, que cedió por el peso de una de las arañas, que se estrelló contra el suelo de la sala, ubicada en el primer piso del edificio.

Desde el primer minuto en que Villa se encontró con el cuadro de situación y reunió a su equipo de trabajo, se puso en marcha un operativo de salvataje que contó, en primer lugar, con la ayuda de los empleados de la propia Legislatura y asesores de los despachos, muchos de ellos, habituales consultores de la biblioteca. “Fue una movilización muy grande, nunca había visto algo así”, recordó Villa, que es directora desde 2006 y empleada de la biblioteca desde 1999.

El sector contaba apenas con una recuperadora, Ana Masiello, que integra el equipo actual de restauración, de nueve miembros, por lo que se recibió ayuda de especialistas de todo el país, desde la Biblioteca Nacional, el Cabildo y la Facultad de Filosofía y Letras, y se convocó a un equipo interdisciplinario de la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA), que había actuado en un trabajo de restauración en San Antonio de Areco. “En un momento llegamos a contar con cerca de 80 voluntarios”, comentó la directora. Al día siguiente de la filtración, todos los bloques se reunieron para aprobar un “Fondo especial de emergencia” destinado a la recuperación de los libros. Esa misma semana, a propuesta del legislador Juan Carlos Dante Gullo, del FPV, se declaró de interés legislativo al trabajo de restauración.

“La primera etapa del Sistema de rescate culminó el día 26 de junio, cuando el último libro afectado por el agua ingresó secado al Salón San Martín a la espera de ser intervenido”, recordó Villa en un informe. Durante semanas, los libros pendieron de sogas y anaqueles donde fueron secados. Luego se trabajó sobre las tapas, los bloques de papel y el curado de hongos. Como se contó, varios volúmenes que tenían mayor concentración de agua se reservaron en un freezer para detener el proceso de deterioro. Muchos de estos libros están siendo “desfrizados” en estos días, en lo que se constituye como la última fase. “Nos queda la mitad de los 1650″, dijo Villa. «

Un equipo dedicado a restaurar

El equipo que actualmente trabaja en la tarea de restauración de los libros afectados por la filtración, en la biblioteca de la Legislatura porteña, fue conformado por parte de los voluntarios que participaron del primer mes de “rescate”. Hasta entonces, y por razones lógicas, el sector sólo contaba con una conservadora, Ana Masiello. A ella se sumaron nuevos especialistas en conservación de material bibliográfico, según se explicó, que fueron contratados para conformarel equipo de restauración.
Ellos son Carolina Cortés Gamas, Fermina Ziaurriz, María Eugenia Da Re, Laura Gómez, Juan Vasquez, Carlos Barros, Pablo Barros y Edgardo Gazzolo, que ya era parte de la biblioteca, como jefe de conservación. Este grupo trabaja por turnos, entre las 10 y las 18, enteramente dedicado a la recuperación de los libros.

24 libros que no pudieron salvarse

La filtración en el techo de la biblioteca pública Esteban Echeverría se produjo el 11 de junio de este año. La directora, María Eugenia Villa, decidió evacuar los 33.210 ejemplares, y los trasladó al salón San Martín. Por su ubicación, 8254 libros estaban afectados por el agua y la humedad, pero fueron 5112 los que estaban directamente mojados o húmedos. De ellos, 1650 debieron ser intervenidos. El personal de la biblioteca detectó que entre los libros dañados, 44 estaban repetidos, y otros 32 pudieron ser repuestos, ya que habían sido publicados por organismos gubernamentales. Solo 24 ejemplares fueron parte de la “selección negativa”, es decir, no pudieron recuperarse. La directora informó que es apenas “el 0,3% del total de libros”.

La biblioteca Esteban Echeverría fue fundada en 1884 y vivió varios traslados, los mismos que tuvo el Concejo Deliberante, devenido en Legislatura de la Ciudad. Consultada diariamente por legisladores, investigadores y público en general, se especializa en material jurídico-legislativo, aunque también contiene una importante colección de historia de la Ciudad y el país.(Tiempo Argentino)

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