Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Reabrió la Richmond como tienda de Nike

Tres años estuvo cerrada.

La antigua confitería cerró hace tres años y abrió sus puertas como negocio de ropa, aunque hay elementos originales como las arañas de bronce.

Richmond

(CABA) A tres años de su cierre, el sábado 1 de agosto reabrió la Richmond. Pero el local de Florida 468 ya no funciona como confitería: ahora es una tienda multimarca de indumentaria deportiva de la cadena Just for Sport. Como un reconocimiento a su historia, en la parte de atrás armaron una pequeña cafetería, con mobiliario original.

En la marquesina, sostenida por dos relucientes columnas doradas, se mantiene el nombre “Richmond”. Y en la fachada, que fue restaurada por el Gobierno porteño, todavía está el cartel que anuncia “Salón de Té. Cocteles”, como un guiño al pasado. “La fachada se restauró como la original, al igual que la de otros ocho edificios de la calle Florida, en el marco del plan de obras de mejora del microcentro”, cuenta Patricio Di Stéfano, subsecretario de Uso del Espacio Público de la Ciudad, relevó Clarín.

En el interior, el local también luce totalmente recuperado. Tanto que se da una paradoja: es el mismo, pero es otro. La boiserie de roble de Eslavonia está perfecta, pero ahora es el fondo de exhibidores de zapatillas. También brillan las arañas holandesas de bronce y opalina, todo un lujo que en esta nueva etapa ilumina percheros.

Hacia la mitad del local sigue intacta la barra, con la imagen que evoca una escena de caza británica detrás. Este sector fue convertido en un pequeño bar, con ocho mesas de la antigua confitería, con sus respectivos sillones y sillas Chesterfield tapizados en cuero. Los mismos donde solían sentarse Jorge Luis Borges, Leopoldo Marechal, Oliverio Girondo y el resto del grupo de Florida, a mediados de los años 20.

Si un nuevo grupo literario quisiera reunirse en este espacio, podría elegir entre tomar té o café en cápsulas a $ 20 cada uno, las dos opciones del menú actual. Y tendría que convivir con turistas en busca de zapatillas. Ayer a la tarde, las mesas permanecían vacías. “Entré para mirar la ropa y no sabía que este lugar había sido una confitería. Es muy bonito”, comentó Sarinha, recién llegada de la ciudad brasileña de San Pablo.

Pero el local no sólo recibió a potenciales compradores. Varias personas, sobre todo gente mayor, entró para ver cómo había quedado la alguna vez confitería. “Esto es lo mismo que si reabrieran Harrods como otra cosa. No tiene nada que ver con la tradición de la calle Florida”, se quejó Mónica. Su amiga Elsa recordó: “Yo trabajé en Gath & Chaves y cuando cerró, en diciembre del 73, pasé a Harrods. Florida era mi mundo. Y solía venía a tomar el té a la Richmond. El mozo traía un carrito con una tetera de plata. Pero ahora no me sentaría a tomar un café en este lugar”.

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