Buenos Aires, 20/09/2017, edición Nº 1771

Quieren declarar al filete porteño como patrimonio cultural de la humanidad

Funcionarios porteños y artistas hicieron la presentación ante UNESCO.

(CABA) Fernando “Memo” Caviglia, José Espinosa, Diego Prenollio, Silvia Dotta, Franco Fullone y Marcelo Sainz, son algunos de los artistas que están detrás de la postulación del filete porteño como patrimonio cultural de la humanidad. Junto a funcionarios porteños del Ministerio de Cultura hicieron la petición ante UNESCO.

La iniciativa se presentó a mediados del año pasado junto con la Subsecretaría de Patrimonio Cultural, y desde entonces pasamos por distintas instancias. El trabajo de las antropólogas (Liliana Barela, Liliana Mazzettelle, Nélida Barber, Mercedes Bracco y Patricia Salatino) que nos convocaron fue impecable y, por ahora, seguimos en carrera. En noviembre, se conocerá el veredicto“, relata Silvia Dotta. “Memo” Caviglia completa satisfecho: “Se presentaron varios proyectos para competir en esta edición: el de los cafés (o bares notables) de Buenos Aires, que se rechazó, y también el de las milongas, que no prosperó. El único que se mantiene es el nuestro“.

En paralelo, los principales propulsores de esta movida explican en Filete y Patrimonio -una página web donde la Ciudad concentró el grueso de la tarea realizada antes de presentarla- que la postulación “se fundamenta en el reconocimiento de esta técnica pictórica como una expresión singular y representativa de Buenos Aires, y por extensión del país, que la convierte en referente de la identidad porteña y nacional“.

No hay dudas. La posible y cercana venia de la UNESCO respecto al oficio aglutina con altas expectativas al grupo que, lejos de marearse en esta espera, no se queda quieto y encara nuevas alternativas con el fin de mantener vivo y puro este arte popular argentino ante sus riesgos de extinción y deformación.

lo que surgió espontáneamente como un mero contacto o intercambio en Facebook, tomó forma, y dio paso a lo que hoy constituye la primera Asociación de Fileteadores de la Argentina; una especie de tributo a la pareja de Nicolás Rubió y Esther Barugel, quienes en la década del 70 recopilaron minuciosamente registros históricos y testimonios para plasmarlos en Los maestros fileteadores de Buenos Aires, una obra insignia dentro del sector.

La idea de un ente que los representara cobró impulso tras algunos improvisados asados en el taller de “Memo” y encuentros con exponentes, y la premisa de trabajar para que el filete no sea olvidado por estas tierras bastó para unirse. “La intención es que seamos cada vez más. Queremos que cada uno le aporte al filete en sí desde sí, por eso decimos que trasciende lo individual. Forma parte de algo que es emblema y que nos une a todos, nos hermana como pares, más allá de las diferencias“, apunta Dotta.

Quienes integran este equipo insisten en destacar que la técnica de filetear es única, aunque sus integrantes cultiven maneras distintas de ponerla en práctica. Así lo explica Franco Fullone: “Los elementos son siempre los mismos, los mismos palotes. Cada uno tiene su personalidad y así nos conocemos, por lo que es muy difícil no identificar el trabajo de otro. Lo que cada uno hace, no lo hace nadie. Se puede copiar, o como decimos en nuestra jerga, puede haber alguna influencia, pero cada uno conserva su propio sello“.

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Fuente: Valeria Vera en La Nación.

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