Buenos Aires, 13/12/2017, edición Nº 1855

¿Qué hacer cuando la pareja tiene diferencias irreconciliables?

(CABA) “El amor sólo descansa cuando muere. Un amor vivo es un amor en conflicto“, dice el escritor Paulo Coelho. Y lo cierto es que en las parejas, el vínculo amoroso desata conflictos de toda clase. La rutina, la sexualidad, los hijos, el dinero y hasta las familias de origen pueden ser foco de problemas. Si bien todo suele comenzar color de rosa, con el tiempo lo que parecía encantador...

(CABA) “El amor sólo descansa cuando muere. Un amor vivo es un amor en conflicto“, dice el escritor Paulo Coelho. Y lo cierto es que en las parejas, el vínculo amoroso desata conflictos de toda clase. La rutina, la sexualidad, los hijos, el dinero y hasta las familias de origen pueden ser foco de problemas.

Si bien todo suele comenzar color de rosa, con el tiempo lo que parecía encantador del otro, se vuelve insoportable. Los conflictos afloran, el diálogo decae, y la pareja se desgasta o se fisura.

Ahora, el desafío consiste en saber afrontar las diferencias sin que se conviertan en aspectos irreconciliables.

Suele pasar que la causa por la que algunas parejas se separan, o se vuelven conflictivas, es el motivo inicial de su elección. Se eligen por algún parámetro que luego decae, como puede ser su apariencia o por alguna característica de su personalidad, que luego se profundiza y se torna insoportable“, sintetizó el ingeniero Juan José Arévalo, máster coach profesional, para quien “en el período de enamoramiento todas estas futuras dificultades no se ven, o se tapan por otras circunstancias, como la pasión, la novedad, etc, que nos ayudan no mirar hacia adelante“.

Al parecer, varias opiniones coinciden en que “mientras estamos enamorados no vemos más allá, pero si a partir de allí construimos un vínculo comprometido con la pareja, podemos estar en mejores condiciones de superar los temas conflictivos“. “La clave -según Arévalo- es apoyarnos para poder cambiar lo que nos separa, y reforzar lo que nos une. De otro modo, los conflictos se acumularán y formarán parte de la explicación por la cual nos separamos“.

Cuando miramos para atrás, tal vez podamos ver cuándo fue el momento en el que dejamos de comprometernos con el otro, y no le planteamos alguna disconformidad o rechazo ante alguna palabra o actitud que no nos gustaba. “Es allí donde se producen las fracturas de los vínculos. El pedir que cambien algunos aspectos de nuestra pareja, escucharla y apoyarla, no nos garantiza el éxito pero puede tornar más digna la convivencia y aportar a la continuidad“, destacó el especialista.

No todo es tan irremediable

Los conceptos “irremediable” e “irreconciliable” son juicios. Se producen en circunstancias en las que dos o más personas perciben tener intereses mutuamente incompatibles, totales o parciales, contrapuestos y excluyentes. Esto genera un contexto confrontativo de permanente oposición.

Son juicios que podemos fundamentar o no, y a partir de allí, si lo vemos como mejor opción, se puede llevar a la práctica el distanciamiento. Es decir que nos podemos distanciar del conflicto, o de la persona con la cual tenemos el problema“, sentenció Arévalo, y remarcó: “Esta situación puede ser temporal o permanente, y depende de cuánta autoridad le demos a los juicios de irremediable o irreconciliable en el conflicto. Esto también estará basado en el daño que hayamos, o nos hayan hecho, y el dolor que este nos causa“.

No nos olvidemos que a medida que el tiempo pasa, también cambiamos, y lo que antes unía, tal vez luego sea motivo de distancia.

Tras asegurar que “desde una mirada responsable, es legítimo un acto de estas características, como es el distanciamiento, habiendo agotado todas las herramientas a nuestro alcance“, el especialista reconoció que “en muchos casos, la falta de resolución se debe a nuestra ceguera cognitiva, o a ignorar determinado parámetro que podría aportar a la solución del conflicto. Aun así, tenemos el derecho de elegir apartarnos“.

La clave, perdonar y trascender

Cuando un conflicto termina solucionándose debe entenderse que, como mínimo, las partes arreglaron sus diferencias. Pero para seguir adelante, algunas veces, no es suficiente y en esto juega un papel preponderante el perdonar. “Una vez que el conflicto se solucionó, si el perdón se produce van a poderse acallar nuestras conversaciones internas sobre el conflicto que sucedió, aunque esto no significa que para perdonar estemos obligados a olvidar“, destacó.

“Hay personas que se niegan a olvidar porque confunden el perdón con el olvido, y esto es negarse el derecho de terminar con conversaciones que nos cierran posibilidades, y nos hacen daño. Si seguimos teniendo conversaciones acerca del conflicto, una vez que aparentemente haya terminado, es porque no perdonamos y mucho menos trascendido, que es la instancia que nos posibilita no sumar los conflictos que vayan apareciendo con las mismas personas“, insistió Arévalo.

Y explicó: “Cuando trascendemos un tema y se produce un conflicto alrededor de este la reacción es tratar al mismo con una energía emocional como si apareciera por primera vez. En cambio, si no trascendimos el conflicto, se sumarán o multiplicarán las reacciones alrededor del tema, aun cuando parecía haberse perdonado“.

Luego de reclamar efectivamente y haber perdonado, tenemos la posibilidad de revisar nuestro compromiso de liberarnos de conversaciones internas que nos dañan, trascender lo sucedido con serena aceptación, y seguir adelante verdaderamente“, finalizó.

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