Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Puerto Madero, el barrio que sostiene la “burbuja” inmobiliaria

Los desarrolladores coinciden en que el comprador cambió, y que hoy “la gente” deja los countrys para vivir en Puerto Madero. Vicepresidente Amado Boudou. Vecino destacado de Puerto Madero. Al tiempo que las restricciones económicas socavaron al sector inmobiliario local, Puerto Madero reafirma su condición de “burbuja” dentro de la comuna. El último barrio porteño se reconvierte a sí mismo y vive su propia realidad, ajeno a cualquier vaivén financiero....

Los desarrolladores coinciden en que el comprador cambió, y que hoy “la gente” deja los countrys para vivir en Puerto Madero.

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Vicepresidente Amado Boudou. Vecino destacado de Puerto Madero.

Al tiempo que las restricciones económicas socavaron al sector inmobiliario local, Puerto Madero reafirma su condición de “burbuja” dentro de la comuna. El último barrio porteño se reconvierte a sí mismo y vive su propia realidad, ajeno a cualquier vaivén financiero. Alejados los inversores extranjeros, ahora no sólo acaparó la atención de los llamados “consumidores finales”, sino también de familias que retornan a la Ciudad después de haber vivido en countries y barrios cerrados del Gran Buenos Aires.

“La gente encuentra en Puerto Madero las mismas condiciones de vida que en un barrio cerrado, es decir, seguridad, espacios verdes y tranquilidad, y a diez cuadras de Plaza de Mayo, con todo lo que eso implica”, asegura Alan Faena, uno de los principales desarrolladores de la zona. “El perfil del comprador de Puerto Madero cambió, sobre todo en el último año. Ahora viven familias jóvenes, muchas de ellas provenientes de diferentes countries del Gran Buenos Aires”, agrega en declaraciones al diario Perfil.

Faena, quien junto al arquitecto inglés Norman Foster diseñó y desarrolló el proyecto residencial premium El Aleph, donde el metro cuadrado oscila entre los $ 25 mil y $ 30 mil, explica esta tendencia. “Con los años, y a partir de la consolidación del barrio como tal, la gente comprendió que dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad. Sabía que esta situación se iba a dar, tarde o temprano. Era cuestión de tiempo”, puntualiza.

Por su parte, Rodrigo Fernández Prieto, desarrollador del complejo residencial ZenCity del Dique I, también confirma el cambio que se vive por estos tiempos. “Es una tendencia que venimos notando desde hace un año y medio. Además de la seguridad que ofrece el barrio, la llegada de familias que vivían en countries también se fundamentó en la accesibilidad hacia el centro. El aumento del parque automotor hizo colapsar las autopistas y los accesos a la Ciudad”, puntualiza el empresario.

Este último factor fue el que tuvo en cuenta Clemencia Maidana Peralta a la hora de volver a vivir en la Ciudad. “Si bien nos mudamos buscando tranquilidad y seguridad, mis hijas siguieron yendo a la escuela en Palermo, así que buena parte de los 15 años que viví en el campo los pasé sobre una autopista”, señala al diario Perfil, entre risas, la propietaria de un departamento ubicado en el complejo del Dique I, tras vivir en Saint Thomas, el exclusivo barrio cerrado de Canning, en el sur bonaerense.

Sobre la posibilidad de haber elegido otro barrio porteño para vivir, Clemencia Maidana Peralta afirmó: “Nunca lo evaluamos. La seguridad que ofrece Puerto Madero no la tiene otra zona de la Ciudad. Aquí mis hijas pueden andar en bicicleta, hacer actividad física, salir con amigos y disfrutar de los espacios verdes del barrio, tal como lo hacían en Canning”.

Alejandro Ginevra, desarrollador del proyecto de residencias y oficinas premium Madero Harbor, coincide con sus pares. “Mucha gente que llegó de barrios cerrados prefirió sacrificar metraje por seguridad y comodidad. Además, varias de las personas que vivían en los countries y ahora lo hacen acá tenían sus oficinas en Puerto Madero”.

Néstor García también se mudó del country Abril para instalarse en Puerto Madero. “Aquí tengo casi los mismos servicios que ofrecía el country donde vivía, en cuanto a seguridad y comodidad. En algunos casos, los edificios tienen una calidad de amenities superior a lo que ofrecen algunos barrios cerrados”.

Para García, que es contador público, estar cerca del Microcentro y de Tribunales fue fundamental a la hora de buscar un barrio para afincarse en la Ciudad. “El riesgo de manejar dos o tres horas para ir y volver al Centro y la inseguridad en algunas autopistas de la zona sur fueron desgastantes”, concluyó el profesional, que vive desde hace dos años en uno de los edificios del Dique III.

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