Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Propuestas al aire libre para este verano

Bicicleteadas grupales, visitas a museos y restaurantes del Sur.

El ritmo de Buenos Aires no se detiene en verano y las propuestas al aire libre o culturales siguen adelante para los que se quedan. Bicicleteadas, recorridas artísticas y el tradicional Año Nuevo Chino en Belgrano son algunas de las ofertas que recopiló LA NACION para hacerle frente a las altas temperaturas en la ciudad, o para directamente alejarse por unas horas del aire acondicionado y despejarse al aire libre.

Sin dudas, con muchos porteños en la costa o de vacaciones, la ciudad así, más vacía, luce distinta y atractiva, ideal para redescubrirla de una manera diferente, a ritmo pausado y, por supuesto, al aire libre.

Una opción son los paseos grupales en bicicleta, como los que salen desde el Planetario, o aquellos nocturnos por el Tigre. Otra propuesta a mano es elegir almuerzos al aire libre, en patios y galerías centenarios como los que ofrecen el Convento de San Ramón Nonato en el microcentro, o la Abadía de San Benito en Belgrano.

Participar de los festejos del Año Nuevo Chino a fin de mes, o redescubrir los barrios porteños a través de sus museos y restaurantes, son otras de las opciones para disfrutar de Buenos Aires a pesar del calor.

1. Recorridos urbanos y grupales en bicicleta

Ya sea recorrer parques, monumentos o descubrir el Delta de noche, hacerlo en bicicleta se impone como una de las opciones. El Ente de Turismo porteño organiza salidas grupales desde el Planetario de dos horas de duración. Se ofrecen en tres idiomas y hay dos recorridos posibles para reservar con guía. Tienen un costo de 115 pesos, pero si se lleva bicicleta propia no se abona.

Por otra parte, el grupo Recorridos Urbanos en Bicicleta convoca desde su página en Facebook a realizar salidas nocturnas al Tigre un sábado al mes. El punto de encuentro es Libertador y Av. Infanta Isabel. Desde allí se sale hacia zona norte, y parte del trayecto se realiza en tren. Las salidas están pensadas para principiantes, y es fundamental contar con elementos de protección.

Según adelantó su organizador, Laureano Núñez del Prado, están planeando hacer la misma salida, pero a la madrugada. ¿La idea? Poder recibir el amanecer allá en el Tigre, arriba de una bici.

2. Los festejos del Año Nuevo Chino en Belgrano

Un clásico ya arraigado de la temporada estival es la celebración del Año Nuevo Chino. La intersección de Arribeños y Juramento, corazón del Barrio Chino, es el punto de concentración de las actividades que, para esta ocasión especial, se expandirán hasta las Barrancas de Belgrano.

Los festejos para dar la bienvenida al Año del Mono de Fuego están programadas para el 30 y 31 de enero. “Esta vez la celebración va a ser más china; el año pasado se organizó más como una feria internacional”, adelantó a LA NACION Antonio Chang, a cargo de la organización, que en el correr de los próximos días terminarán de delinear.

Prevén que debido a las reformas realizadas desde el gobierno porteño -que incluyeron ampliación y nivelación de veredas, nuevas luminarias y más asientos-, los visitantes podrán desplazarse más cómodos por la zona.

Además, el 7 y 8 de febrero la fiesta se repetirá en el paseo China Town de Tigre

3. Almuerzos al aire libre en jardines y terrazas

Para aquellos a los que el verano los encontrará encerrados durante la jornada de oficina, existe la posibilidad de cortar la rutina laboral con un reparador almuerzo al aire libre. Y por qué no, variando de sitio.

Una opción a mano para los que anden por el microcentro es el Convento de San Ramón Nonato sobre la calle Reconquista, frente al Banco Central, que abre su jardín y galerías con restaurantes y negocios. Incluso, los que prefieren, pueden llevarse su propia vianda para comerla en los bancos de los jardines del secreto mejor guardado del microcentro porteño.

Si se está por la zona de Belgrano, el monasterio de la Abadía de San Benito, recientemente restaurado, ya inauguró un café a un costado de su parque. En Recoleta en tanto, el Museo de Arte Decorativo alberga uno de los restaurantes al aire libre más bellos de Buenos Aires. Y desde el 5 de enero estarán también habilitados al público los jardines del museo.

4. Redescubrir los barrios y museos del sur porteño

Desde San Telmo hasta La Boca la oferta cultural se centra en museos y galerías que aparecen como un oasis de aire acondicionado en medio del cemento. El recientemente reinaugurado Museo de la Historia Nacional del Traje propone un recorrido de la vestimenta nacional desde 1810 hasta la actualidad, en su mayoría trajes originales, albergados en una casona que data de 1870.

Un poco más al Sur, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presenta durante todo el verano una recreación exacta de La Menesunda que Marta Minujín junto a Rubén Santantonín realizaron en 1965. Hay que ir temprano porque las visitas son limitadas por la demanda alta.

En La Boca, Fundación Proa exhibe una retrospectiva del artista inglés Jeremy Deller, donde se mezclan la crítica social, política y del sistema del arte contemporáneo. La jornada en el sur porteño puede concluir con tragos en la terraza de la fundación con la mejor vista de Vuelta de Rocha.

5. Turismo arqueológico en el Zanjón de Granados

El Zanjón de Granados, en la intersección de Defensa y el pasaje San Lorenzo, es una casona que data de siglo XIX, pero que su historia se inicia con la segunda fundación de Buenos Aires en 1580. En los comienzos de la ciudad pasaba por allí uno de los arroyos que transportaba el agua hasta el Río de la Plata, razón por la que se empezó a conocerlo como el Zanjón. A mediados de 1980 se descubrió el entubamiento de éste y empezaron a aparecer los cimientos de la vieja edificación, así como muros, pisos, aljibes y pozos ciegos que datan de 1730. Hoy el lugar se convirtió en un recorrido turístico de primer nivel, con guías que transportan al visitante por cuatro siglos de historia porteña desde las entrañas de la ciudad.

Si alguien se queda con ganas de más, el Complejo Manzana de las Luces continúa todo el verano con sus tradicionales recorridas por los túneles construidos entre el siglo XVII y XVIII que unían iglesias, edificios públicos y el viejo Fuerte. FB

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