Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Proponen crear un cementerio y crematorio público y gratuito de mascotas

El 70% de los porteños vive en departamentos y no cuenta con un terreno propio para poder enterrarlas. La propuesta en la Legislatura.

(CABA) Los restos de Morena, una pitbull cachorra que murió atropellada en Carlos Pellegrini y Sarmiento, yacen en una plazoleta a una cuadra del Obelisco. Hace 15 días, el hallazgo de sus restos conmocionó a los transeúntes. Y expuso un problema que enfrentan los porteños cuando mueren sus mascotas. Un 70% de la población de la Capital vive en departamentos y no cuenta con un terreno propio para poder enterrarlas.

Quienes prefieren darles un destino diferente a la cremación suelen elegir tierras públicas para enterrar a sus perros y gatos. Por ejemplo, canteros de la General Paz, parcelas junto a las vías del tren o predios como el de la Facultad de Agronomía, relatan los protagonistas.

También hay vecinos que optan por enterrar a los animales de pequeño porte en un macetero grande que luego conservan en el balcón o el patio. Un proyecto presentado en la Legislatura porteña para la creación de un cementerio público de mascotas podría dar respuesta a este problema.

“A mis dos perritos, Pompón y Candela, los enterré en la General Paz. No tengo dónde hacerlo en mi casa”, explicó Ricardo, que actualmente cuida a otras tres mascotas.

Angélica Castillo, una vecina de Villa Urquiza, contó que enterró a Vinnie, la gata de su madre, en un baldío junto a las vías del tren, a pocas cuadras de su departamento. “La seguimos teniendo cerca. A otra que cuidé y quise mucho pude enterrarla en Agronomía. Volvieron a la naturaleza”, describió.

En caso de poder afrontar el gasto, los ciudadanos pueden optar por el servicio de cremación que ofrecen empresas especializadas. Sermón es la que concentra la mayor parte de la demanda; actualmente, cobra por la prestación entre $ 800 (sin devolución de las cenizas) y $ 1100 (en caso de querer recibirlas). El Instituto Pasteur, situado en el parque Centenario, ofrece cremaciones gratuitas, pero no otorga certificados ni la posibilidad de devolver las cenizas.

Fuera de la ciudad, en el conurbano, se abrieron varios cementerios privados que dan la posibilidad de inhumar allí a las mascotas fallecidas. “Contraté el servicio por medio de la veterinaria, retiraron a mi gato de mi domicilio y a la semana me llegó un certificado“, explicó Alejandro Covello.

Despedida en persona
Hay dueños que prefieren acompañar a la mascota en la despedida final, tras haberla tenido como compañía por años y llegar a amarla como a un miembro más de la familia. “Yo había decidido cremar a mi perro. Cuando no tenés un cementerio de mascotas cerca o un terreno apropiado, no tenés alternativa. El trámite no es sencillo ni económico. Averigüé que había uno en Hurlingham. Una combi retiró los restos de mi perrito de la veterinaria donde murió y se lo llevó, con la condición de que ni se les ocurriera cremarlo sin que antes yo lo viera. Fui al otro día, me mostraron el cuerpito y autoricé la cremación. Luego me traje las cenizas en una caja con forma de corazón y las esparcí en el parque al que lo llevaba a jugar”, recordó Susana Reinoso.

Ante esta situación, la ONG Centro de Estudios Nuevo Milenio presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley para la instalación de un cementerio y crematorio público y gratuito de mascotas. “Realizamos una encuesta al respecto y el 90% de la gente estuvo a favor de que la Ciudad invierta en esa iniciativa. Hay cerca de 700.000 perros y gatos en hogares de Buenos Aires”, expresó el ex diputado Daniel Amoroso, director de la ONG.

El proyecto registra antecedentes en el país. En la ciudad de Rosario, en noviembre de 2016 se aprobó la ley para el funcionamiento de un cementerio público y de un hospital público y gratuito para las mascotas. En la Capital, una norma obliga a instalar un centro de atención veterinaria gratuita por comuna, pero sólo hay servicios móviles que recorren los barrios todas las semanas.

El borrador del Centro de Estudios Nuevo Milenio, impulsado bajo la modalidad de iniciativa vecinal, prevé que la eventual localización del cementerio será establecida por el Poder Ejecutivo. Los traslados domiciliarios de las mascotas tendrán una tarifa, también a definir.

Algunos veterinarios son escépticos sobre la utilidad que los porteños podrían dar a un cementerio público, aunque celebran que se impulse. “El 90% de las personas elige la cremación y, a pesar de pagar por ello, en mi veterinaria tengo más de 60 urnas que nunca fueron retiradas”, detalló el veterinario Alejandro Villarruel.

El futuro del proyecto de ley es por el momento incierto. Inés Gorbea, presidenta del bloque de SUMA+ y de la Comisión de Ambiente de la Legislatura, y el diputado Gabriel Sahonero (Pro), presidente de la Comisión de Uso del Espacio Público, respondieron que aún no analizaron la iniciativa y, por lo tanto, no pueden adelantar cuál será la posición al respecto de los espacios políticos que integran.

La triste historia detrás de una sepultura
A una cuadra del Obelisco, bajo la sombra de los árboles que cubren la plazoleta entre Carlos Pellegrini y la avenida 9 de Julio, hay un montículo de tierra con una humilde cruz de madera que lleva el nombre Morena y la leyenda “Tu familia de la calle”.

El 23 de febrero, un conductor no logró detenerse a tiempo y atropelló a una pitbull de cinco meses. Era la mascota de Ángel, un persona en situación de calle enferma de tuberculosis que vive junto a otras en Carlos Pellegrini y Sarmiento, entre cajones de madera, cartones, lonas y carritos de supermercado.

Uno de los compañeros de Ángel, Michael Castro, contó que a la cachorra la atropellaron por la tarde y no supieron bien qué hacer. “Primero tiramos el cuerpito a la basura, pero después Caro [una chica del grupo] dijo que eso estaba mal, así que luego la enterramos acá”, dijo. NR


Fuente: La Nación

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