Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

Porteñas al volante: un 30% son mujeres

El 30% de las licencias de conducir pertenecen a mujeres. Son las que impulsan y batallan por una mayor conciencia vial en un contexto donde mueren 21 personas por día. (CABA) Es cierto que en la Argentina han mandado a lavar los platos a las mujeres cuando manejan y a la científicas. (N.de la R: Domingo Cavallo mandó a lavar los platos en 1994 a la cientista social Susana Torrado)....

El 30% de las licencias de conducir pertenecen a mujeres. Son las que impulsan y batallan por una mayor conciencia vial en un contexto donde mueren 21 personas por día.

mujeres manejando
(CABA) Es cierto que en la Argentina han mandado a lavar los platos a las mujeres cuando manejan y a la científicas. (N.de la R: Domingo Cavallo mandó a lavar los platos en 1994 a la cientista social Susana Torrado). Pero la frase se ha escuchado muchas más veces cuando las mujeres están sentadas frente al volante.

Sin embargo las mujeres lejos de salirse de las calles, profundizaron su relación con los autos y a la vez con la seguridad vial, más que los hombres. Hoy, en la Argentina casi un 30% de las licencias de conducir pertenecen a mujeres. Y a pesar de las cifras escalofriantes: más de 21 muertes diarias ocurren en el país por accidentes de tránsito; las mujeres asumieron un papel central en la búsqueda de un tránsito seguro.

Según datos del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM) alrededor del 75% de las mujeres participan en la decisión de compra de un vehículo y casi el 30% toma la decisión final.

Por eso las automotrices como pasó con el whisky incorporó a las mujeres a sus mensajes publicitarios, a sus campañas de marketing y más recientemente comenzó directamente a pensar y diseñar autos inspirados en ellas, en sus usos y costumbres.

La vinculación entre el género femenino y los autos parece ser una cuestión del siglo XXI pero revisar el inicio de la era automovilística evidencia que la mujer tuvo un papel protagónico.

En 1888 Karl Benz construyó sus primeros automóviles y fue quien obtuvo la primera licencia de conducir del mundo, pero en realidad era su esposa Bertha quien solía manejar aquel vehículo de tres ruedas por las calles de Mannheim (Alemania) y quien hizo el primer viaje uniendo aquella ciudad con la de Pforzheim donde vivía su madre. Una proeza de viaje de más de 80 kilómetros que le demandó casi un día entero.

Lo curioso fue que le robó el auto a su marido con la excusa de que el nuevo artefacto necesitaba ser publicitado y conocido. Volvió después de 5 días y las ventas de Karl se convirtieron en un éxito.

En 1895 se patentó el primer automóvil en la Argentina de la mano de Dalmiro Varela Castex, quien también fundó el Automóvil Club Argentino en 1904. La historia cuenta que la primera licencia de conducir para una mujer argentina se emitió en la Ciudad de Buenos Aires en el año 1912 pero se considera que la pionera femenina de la conducción de autos fue nada menos que Carola Lorenzini.

Y donde las mujeres marcan la diferencia es que también estuvieron vinculadas a las cuestiones de seguridad y confort desde los inicios de la industria automotriz. Por ejemplo, Mary Anderson fue quien en 1905 patentó el limpiaparabrisas.

Los especialistas rechazaron el invento alegando que el movimiento del limpiaparabrisas iba a distraer a los conductores aumentando los riesgos de accidentes, pero Henry Ford se interesó por el invento e interpretó su utilidad, y la probó con los Ford T con parabrisas. A partir de 1908 todos los Ford salieron a la calle con este dispositivo y en 1916 fue un equipamiento estándar para todos los automóviles americanos.

También se han construido automóviles pensados para la mujer. Tal vez el primero de ellos fue el Dodge La Femme 1955. Su éxito no sólo se debió a que estaba pintado de colores llamativos (Blanco Zafiro y Rosa Brezo, donde las letras cursivas de “La Femme” resaltaban en dorado a los costados) y tenía un compartimiento para maquillaje, aquel auto traía algo más importante: la confirmación de la nueva libertad y poder femenino. Luego vinieron decenas de autos dedicados a la mujer, pero el común denominador de ellos fue en general el color rosa.

Las mujeres automovilistas también tienen una extensa trayectoria en nuestro país. Ellas dejaron su perfume en las huestes del Turismo Carretera, una categoría de hombres por tradición, desde la década de ’50, donde Delia Borges, se convirtió en la primera dama de la categoría; veinte años más tarde, Dora Bavio fue su sucesora.

Por su parte, Marisa Panagópulo fue la primera desde que se inició la era moderna del TC. Pero también los memoriosos recordarán la paliza de las suecas en el VI Gran Premio Standard de Automovilismo de 1962. Fueron Ewy Rosqvist y Úrsula Wirth, quienes conducían un Mercedes Benz 220 las que ganaron las seis etapas en que se dividió la carrera.

Para el OVILAM, hoy las mujeres han equilibrado cada vez más la ocupación de las calles y rutas del país con sus pares masculinos. Ellas demostraron tener “mayor frecuencia siniestral” pero con “menor severidad”. Chocan más seguido que los hombres pero con consecuencias menores.

El ingeniero Fabián Pons, presidente de OVILAM puntualiza, “esto se debe a que son más respetuosas de las normas de tránsito, de los límites de velocidad, del cuidado de sus hijos en el rol de pasajeros y por sobre todas las cosas menos agresivas en el tránsito. Esto se demuestra con cifras ya que del total de siniestros graves, ponderando previamente la cantidad de conductores de ambos sexos, las mujeres sólo participan en un 20% del total en su rol de conductoras de vehículos. Por otra parte el uso obligatorio del cinturón de seguridad es más respetado por la mujer que por el hombre”.

Concluye Ríos “Hay que homenajear a las mujeres luchadoras de las organizaciones defensoras de la seguridad vial. Ellas han perdido a seres queridos como padres o hijos en siniestros viales y se han puesto al frente de las acciones para que se legisle, se eduque, se concientice y se sancione en materia de seguridad vial”.

Un estudio del 2012 del Centro de Experimentación en Seguridad Vial (Cesvi) dice que las mujeres manejan mejor que los hombres. Ellas son más prudentes; y ellos, más agresivos y transgresores detectó el estudio.

El estudio del Cesvi es revelador acerca de la capacidad de las mujeres para conducir en la Argentina y muestra que ellas son menos peligrosas al volante, respetan más las normas de tránsito y por lo tanto su nivel de participación en accidentes es inferior al de los varones.

Para llegar a esta conclusión, Cesvi incluyó el estudio de más de cinco mil accidentes graves producidos en accesos y autopistas de todo el país.

A pesar de que ellas se llevan la menor porción de licencias de conducir (el 30% del total a nivel nacional) los datos sostienen la tendencia, ya que el porcentaje de los choques con heridos que fueron protagonizados por una mujer fue del 28,4%. Es decir; de cada diez episodios de esta clase, siete tuvo participación de un hombre.

Para Gustavo Brambati, de la gerencia general del Cesvi, “la diferencia entre ambos géneros al momento de manejar un vehículo consiste en que “la mujer es más precavida y calcula más cada maniobra, va con más cuidado”.

En cambio el hombre al ser más dúctil y tener más experiencia de manejo se sabe más hábil y por lo tanto se arriesga muchas veces con resultados negativos.

Los estudios de la Asociación Luchemos por la Vida coinciden con los del Cesvi: las mujeres usan 45% más el cinturón de seguridad. Entre las causas que llevan a que una mujer provoque un accidente figuran errores en maniobras de giro e intersecciones y al circular marcha atrás.

Axel Dell’ Olio, de la Asociación Luchemos por la Vida ejemplificó al respecto: ” Los hombres efectúan más sobrepasos inadecuados y excesos de velocidad. Si una mujer estaciona mal es porque no sabe, en cambio el hombre muchas veces comete una infracción a sabiendas”.

El informe del Cesvi para detectar las diferencias de comportamientos según el sexo del conductor estuvo sostenida en trabajos de campo que se llevaron a cabo en arterias muy transitadas de la Argentina.

De 200 casos femeninos, 74 mostraron estar impacientes, es decir, no lograron esperar más de diez segundos a una distancia prudencial del vehículo sin hacer guiños de luces. Sobre la misma cantidad de personas, 94 varones manifestaron esta característica.

El nivel de agresividad también fue un indicador y los hombres llevaron la delantera: pegarse al paragolpes trasero, hacer guiños de luces de manera desesperada o sobrepasar por el carril que encuentre libre sin importar lo legalmente permitido. Además fueron comunes los insultos y gesticulaciones hacia el resto de los conductores.

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