Buenos Aires, 22/08/2017, edición Nº 2081

Por qué habría que reducir las horas de trabajo

Trabajar menos horas a la semana mejoraría la calidad de vida y el rendimiento de los empleados. (CABA) El segundo hombre más rico del mundo, Carlos Slim, ha asegurado que deberíamos tener una semana laboral más corta. En concreto, tres días con jornadas de 11 horas y jubilación entre 70 y 75 años. “Con tres días de trabajo a la semana tendríamos más tiempo para relajarnos y tener más calidad...

Trabajar menos horas a la semana mejoraría la calidad de vida y el rendimiento de los empleados.

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(CABA) El segundo hombre más rico del mundo, Carlos Slim, ha asegurado que deberíamos tener una semana laboral más corta. En concreto, tres días con jornadas de 11 horas y jubilación entre 70 y 75 años. “Con tres días de trabajo a la semana tendríamos más tiempo para relajarnos y tener más calidad de vida. Tener cuatro días libres sería muy importante para generar nuevas actividades de entretenimiento y otras forma de ocupar nuestro tiempo”, afirmó en el XX Encuentro Anual de la Fundación Círculo de Montevideo.

La pregunta es: ¿deberíamos hacerle caso? ¿Es esta idea factible? Slim ha decidido que por probar no quede. Ha puesto en marcha algo similar en su mayor empresa, Telmex: sus más de 50.000 empleados podrán elegir entre disfrutar una semana de cuatro días laborables y retrasar su jubilación o trabajar cinco días y jubilarse en torno a los 50. Lo cual ha puesto de manifiesto el problema de base del concepto: por muy bien que los empleados hayan recibido la noticia, varios economistas de su país ha puesto en duda qué pasaría con los sueldos en este supuesto en el que la jornada pasaría de 48 a 33 horas a la semana.

Slim no es el primer partidario de este enfoque laboral. Larry Page, cofundador de Google, ha defendido la necesidad de “encontrar una forma coordinada para reducir la semana de trabajo”. Según los antropólogos, añadió, la vivienda, la seguridad y las oportunidades de futuro propias y para nuestros hijos son las claves para nuestra felicidad. “La cantidad de recursos y de trabajo que en realidad necesitamos para conseguir estas cosas es bastante pequeña. Supongo que menos del 1% de las que usamos en estos momento. Así que, la idea de que todo el mundo tiene que trabajar frenéticamente para satisfacer sus necesidades no es cierta”, agregó.

Por su parte, Anna Coote, jefa de Política Social de la Fundación Nueva Economía británica (NEF, en sus siglas en inglés), también aboga por esta teoría. Apuesta por una semana laboral de 30 horas en lugar de las 40 de Reino Unido y España (la media en nuestro país según el último Eurostat fue de 37,8) o las 45 de Chile –sin olvidar las fórmulas mixtas que imperan en Finlandia o los países nórdicos donde se combinan jornadas completas, parciales y días de descanso– y argumenta que Alemania o los Países Bajos tienen economías más fuertes que EE UU o Reino Unido con menos horas de trabajo. “Las semanas laborales más cortas ayudan a resolver el exceso de trabajo, el desempleo, las desigualdades o la falta de tiempo para vivir de forma sostenible”, mantiene. “Hay que repensar la forma en que dividimos nuestras horas entre las actividades remuneradas y no remuneradas, asegurándose de que todo el mundo tenga un justo tiempo libre”.

Para llevar a cabo su idea, Coote recomienda ir acortando la jornada de forma gradual instando a las empresas a dar más tiempo libre a sus trabajadores en vez de más salario. Aunque aquí es donde podrían llegar las fricciones y los problemas. Y no solo en países como el nuestro donde tener un salario digno ya es todo un reto. Miremos por ejemplo a EE UU donde cada vez los trabajadores son más reacios a cogerse vacaciones. La pregunta, en definitiva, sería saber si es verdad esa versión anglosajona del dicho que avisa de que “el tiempo es dinero”.

Fuente: El pais

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