Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Por los ataques a los agentes suman mas cámaras en los controles de tránsito

Una veintena recibieron agresiones verbales por parte de los infractores y otros quince terminaron hospitalizados por las lesiones que les provocaron.

(PBA) Luego de recurrentes ataques al personal de tránsito y una violencia que se adueña de las calles, decidieron incorporar cámaras a operativos vehiculares. En lo que va del año, una veintena recibieron agresiones verbales por parte de los infractores y otros quince terminaron hospitalizados por las lesiones que les provocaron.

Muchas veces, los agentes se convierten en blanco de aquellos conductores ebrios que se rehúsan a que les quiten el auto o la licencia o por quienes cometen infracciones al volante y tampoco asumen que deberán pagar una multa; ni hablar de los involucrados en choques.

Hace cuatro meses, la Subsecretaría comenzó a instalar cámaras de alta calidad en los cascos de algunos inspectores para registrar qué los hechos. “Te doy una patada en la cabeza y un codazo en la ceja y te tiro al medio de la calle. Estás en la puerta de mi negocio. ¡Salame! Y vos negrita no provoqués que te doy una patada en el orto a vos también”, así respondieron dos hombres cuando se les pidió que corrieran su autos estacionados sobre una vereda y destaparan una patente.

En la primera mitad del año, según cifras oficiales, la contravención por mal estacionamiento fue la más sancionada (tiene una sanción de $650, según la última actualización del valor de la Unidad Fija, que se rige por el litro de nafta) y representa el 48,3% del total de actas labradas: 792.296.

Además, si la falta ocurre en la zona donde operan las grúas, también puede implicar el acarreo del vehículo, que cuesta $580. A pagar esos montos y a presentar la documentación necesaria para ser multado se negó un automovilista que estacionó en la avenida Díaz Velez al 5000. “No me hagas la multa. Te bajo a golpes, ¡eh!”, amenazó al agente de tránsito.

Tal como revelaron los especialistas, en los operativos de alcoholemia suelen darse la mayor cantidad de ataques, dado que los conductores ebrios tratan de evitar la realización del test. En la Ciudad, en base a los datos recopilados por la Fiscalía porteña, cada una hora y media se demora a un conductor con mayor cantidad de alcohol en sangre que el permitido.

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