Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

Por ley, 71 órganos musicales fueron considerados históricos

Fueron declarados por Ley y ahora están en templos católicos, evangélicos, una sinagoga y en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

(CABA) Setenta y un órganos musicales de la ciudad de Buenos Aires considerados históricos, entre ellos los pertenecientes a las Catedrales Metropolitana y Anglicana, el Colegio Nacional Buenos Aires y las Basílicas del Santísimo Sacramento, de Nuestra Señora de la Merced y de María Auxiliadora y San Carlos además de otros templos católicos, evangélicos y la sinagoga de la Congregación Israelita, fueron sancionados y declarados por una ley como Bienes integrantes del Patrimonio Cultural de los porteños.

El Cuerpo legislativo aprobó el proyecto de ley que el año pasado remitiera el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, propiciando la declaratoria como Bienes Integrantes del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de un grupo de órganos musicales instalados entre 1871 y 1964 en los términos de los artículos 2° y 4°, inciso h), Categoría “Colecciones y Objetos” de la Ley N° 1227, texto consolidado por Ley N° 5.666.


Nuestro país cuenta con alrededor de 200 órganos musicales y casi la mitad de ellos están en circunscripción de la Ciudad de Buenos Aires. Provenientes en su mayoría de Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña fueron instalados entre los años 1870 y 1930, siendo muy pocos los que datan del siglo XVIII y excepcionales los correspondientes a la segunda mitad del siglo XX. Fueron fabricados por las prestigiosas Casas Constructoras Cavaillé-Coll / Merklin, J. (Francia) / E. F. Walcker, & Cie./ G. F. Steinmeyer & Strebel / August Laukhuff (Alemania), Carlo Vegezzi Bossi / Giovanni Tonoli / Giacomo Locatelli / Fratelli Serassi (Italia), Forster & Andrews / Bishop & Son / Bryceson (Gran Bretaña) y Rieger Gebrüder (Austria).
Los órganos musicales más importantes en cuanto a la cantidad de juegos, es decir grupos de tubos con el mismo timbre en el que cada tubo produce una nota, siendo cada juego similar a un instrumento complejo por el que el órgano musical sería asimilable a una orquesta de instrumentos de viento, son los pertenecientes a: la Basílica del Santísimo Sacramento, el Colegio Nacional Buenos Aires, la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, la Basílica de María Auxiliadora y San Carlos y la Catedral de Buenos Aires, cuyos órganos musicales aunque son de menor tamaño, resultan muy significativos ya sea por su valor histórico como por sus orígenes coloniales.

 

“Cada órgano musical es un paradigma único, constituyendo la valoración del conjunto un caso singular de serie patrimonial ya que los instrumentos musicales presentan características comunes entrelazadas, es decir, pertenecen a un sistema regional, acotado en el tiempo, que ilustra sobre la vida, la cultura, las ideas y los productos asentados en nuestro territorio en el período mencionado”, ilustran los fundamentos del despacho de la Comisión de Cultura que aconsejó la sanción.
La declaratoria también fue recomendada por la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico y la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural, órgano asesor permanente para el cumplimiento de la Ley N° 1227. En el Recinto fue aprobada por 57 votos y la única abstención del diputado Fernando Vilardo (AyL).

 

Mural de Antonio Berni
En el mismo sentido, el mural del artista plástico Antonio Berni que representa una figura de mujer y está emplazado en el hall de entrada del inmueble sito en Urquiza 41, en el barrio de Balvanera también fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural. “Su obra tiene un fuerte contenido social, influenciado por los acontecimientos históricos que el artista vivió a lo largo de su vida”, destacan los fundamentos de la iniciativa del Poder Ejecutivo, que también tuvo despacho de la Comisión de Cultura de la Legislatura.

 

Conjunto escultórico de plaza Rubén Darío
El conjunto escultórico “Canto a la Argentina” de José Fioravanti, emplazado en la Plaza Rubén Darío por haber sido inspirado en la poesía del hombre de letras centroamericano, es obra del escultor argentino José Fioravanti. Fue erigido en el año 1967 en homenaje al centenario del nacimiento del poeta. Está ubicado en el espacio verde delimitado por las Avenidas del Libertador, Pueyrredón, Figueroa Alcorta y la calle Austria, en el barrio de Recoleta. “Representa uno de los iconos artísticos emblemáticos de nuestra ciudad, homenajeando al gran poeta nicaragüense y cuya exaltación consagró las estrofas de su memorable Canto a la Argentina escrito con motivos del centenario de la Revolución de Mayo”, explican los fundamentos del proyecto.
El monumento está conformado por una plataforma de mármol travertino de veta casi a nivel del suelo de donde surgen cuatro figuras de bronce independientes: el poeta en el centro de la escena, en los laterales y en la cima del conjunto, cuatro alegorías: Leda y el Cisne, el dios Pan, Pegaso y la Cruz del sur y contemplando la arquitectura de base, una fuente.

 

Recordación a obreros de maestranza en Parque de los Patricios
También la Legislatura aceptó la donación efectuada por el Sindicato de Obreros de Maestranza de la República Argentina de un monumento representativo de la actividad de los trabajadores que los nuclea, obra del artista Carlos Herzberg, para ser emplazado en el Parque de los Patricios. Consta de un conjunto escultórico compuesto por tres figuras de 180 cm de alto, 60 cm de ancho y 1 cm de espesor, que representan cada una de ellas: un trabajador limpiando una ventana (que estará realizada en vidrio blindado y ángulo de acero), uno barriendo y otro pasando la mopa. El proyecto de ley fue impulsado por los diputados Carolina Estebarena, Claudia Calciano, Eduardo Santamarina y Jian Ping Yuan (PRO).

MG

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