Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Polo también se va de Buenos Aires

Aduce una crisis en el negocio del lujo. Analiza cerrar su sede en la Av. Alvear. Importa todo lo que vende y tiene serias trabas. “La maison” se retira. Sobre avenida Alvear, el petit hotel de Polo es la tienda insignia para la región. La marca llegó al país en 1999. Y emprende su retirada junto a Calvin Klein, Yves Saint Laurent, Escada y Salomon. Polo Ralph Lauren arribó a...

Aduce una crisis en el negocio del lujo. Analiza cerrar su sede en la Av. Alvear. Importa todo lo que vende y tiene serias trabas.

“La maison” se retira. Sobre avenida Alvear, el petit hotel de Polo es la tienda insignia para la región. La marca llegó al país en 1999. Y emprende su retirada junto a Calvin Klein, Yves Saint Laurent, Escada y Salomon.

Polo Ralph Lauren arribó a Buenos Aires cuando un peso valía un dólar y lucir la marca del caballito tan asociado al polo, era sinónimo de distinción. Cada detalle de su tienda insignia, la maison sobre avenida Alvear, potencia esa relación que multiplicó dividendos a la marca que desembarcó de la mano del Exxel Group y luego la tomó la propia Polo.

Pero últimamente las cosas cambiaron y en vez de glamour, en sus locales se respira aire de cierre. No hace falta descifrar ningún enigma para entender por qué Polo analiza batirse en retirada de sus tiendas de calle Florida y Unicenter y en una segunda etapa, bajar las persianas de la maison.

Tal como le sucedió a otras marcas del negocio de lujo cuya oferta es 100% importada, Polo enfrenta las trabas a la importación en simultáneo con la caída del turismo, que motorizaba sus ventas.

A eso se añade que los precios de Buenos Aires, pese a que se expresan en dólares y son supuestamente uniformes con otras localizaciones de Polo en el mundo, toman de sorpresa al cliente dado que la misma prenda aquí sale más cara.

Así las cosas, muchos prefieren comprar la marca en sus viajes al exterior. Especialmente, los brasileños que venían a abastecerse en Buenos Aires ya que Polo no está en Brasil.

“Por ahora, son rumores”, le dijo a Clarín Zarina Porro, gerenta de Polo en la Argentina. La ejecutiva contó que Buenos Aires es un lugar estratégico para la marca, a la vez que reconoció que como la totalidad de sus productos son importados, “tenemos problemas” .

Es curioso, porque Polo pudo atravesar la crisis del 2001. Lo mismo le ocurrió a Mirtha Schaoul, la representante argentina de la alemana Escada, que se instaló en la avenida Alvear en 1993 y fue una de las pocas casas que mantuvo presencia en el país durante el crack de 2001. Hace 10 días Schaoul cerró definitivamente al no poder retirar de la Aduana los containers que traían su colección de invierno.

El freno a las importaciones también impulsó el cese de la comercialización de la ropa interior de Calvin Klein. Yves Saint Laurent fue la primera en salir de la Argentina a fines del último diciembre y tras 30 años en el país. La decisión de la marca fue la de no fabricar en la Argentina, condición que exige el Gobierno para destrabar el ingreso de mercadería del exterior.

En cambio, el derrumbe de las ventas fue lo que animó a Ermenegildo Zegna irse de la avenida Alvear algo que estaría decidiendo en estos días otro ícono del sector , Hermes.

Algunas marcas deportivas que no pudieron o no quisieron tener producción en la Argentina, tuvieron que levantar campamento. Es lo que sucedió con Salomon. Y hay otras, como Adidas, que son abastecidas en el país y, sin embargo, tienen dificultades con los últimos modelos tal como se comprueba en Unicenter.

Para el experto Jesús Fabeiro la decisión de un cierre es difícil de revertir. No solo por lo que se pierde ( se calcula el costo de instalación de un local en 10.000 dólares el metro cuadrado ) sino por lo que implica en términos de personal e imagen de la marca. “Al mercado le sacan el techo con el que se medían las otras marcas”, dijo.

Según la consultora Boston Consulting Group el consumo de lujo ha venido avanzando al 15% anual en América Latina durante los últimos diez años. Los líderes son México y Brasil que explican el 50%. Y mucho más abajo figuran Argentina y Venezuela, dos mercados donde hay consumidores con capacidad para gastar per

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